Historia viviente

Mucho tiempo ha pasado desde el primer partido oficial en nuestra cancha. En este 28 de septiembre un pequeño homenaje al Gallardón como semblanza histórica de los 75 años que se cumplen. Qué la disfruten...

Por Pablo Varela y Pablo García


El viejo y querido Estadio Eduardo Gallardón está de fiesta. Esa enorme mole de cemento, orgullo de toda Lomas de Zamora, cumple 75 años de vida.

 

Entonces nos invade ese cosquilleo inexplicable en la boca del estomago, porque forma parte ineludible de nuestra propia vida. Es también nuestro segundo hogar. Allí nos hicimos hombres y lo conocimos de la mano del viejo, que hoy ya no está y en pantalones cortos pisamos sus gradas por primera vez; nos asombramos con la sutileza de Palito Balay, gritamos con furia aquel gol de Angelito Del Moro y festejamos el primer ascenso a la “A”, con el equipo recitado de memoria. Fuimos adolescentes con la maquina del 68´ y lloramos de tristeza cuando flameaba en sus amadas tribunas la bandera de remate a comienzos de los 70. Ya casados, le pedíamos centros al Pato, las gambetas al Nene, para que Quique o el Loro nos inflaran el pecho de gol. En los 80 te destruyeron una tarde aciaga por un ascenso frustrado y en los 90 te enamoraste de un uruguayo que acariciaba tus redes y de un flaquito que hacia equilibrio por las rayas laterales. En el 2000 se empantanó un Auto Bomba llena de figurones rechonchos, pero vos le apretabas fuerte la mano a tu pibe que no sabía porqué llorabas. Y en este nuevo siglo, Viejo y Querido Gallardón te enojaste muchas veces jugando en la Tercera, pero el destino te tenía guardada otras sorpresas: una fue la sábana blanca que te cubrió en el 2007 y la otra la marea humana que te invadió en el 2008 cuando un pibe de tu casa llamado Darío te dijo al oído prepárate que se viene la fiesta. Después llegó el overol para sacar adelante una Promoción con Central Córdoba para evitar la C y vino el equipo de los Guerreros para pegar el salto otra vez al Nacional. 

 

Hoy con 75 joviales años te visitan del Interior y a vos eso te gusta porque siempre le abriste las puertas a todos. Felicidades viejo, que sea con mucha salud. Y ahora cóntame un poco tu historia…

 

El 28 de septiembre de1940, el esfuerzo de muchísimos de nuestros socios se hizo realidad:  Los Andes, por primera vez en 23 años de vida, tenía casa propia. Hasta allí había andado alquilando al este y al oeste de Lomas.  Aquel día, el Mil Rayitas inauguró oficialmente la cancha enfrentando a Temperley -desmitificando las  versiones que dicen que fue ante Unión de Santa Fe- por la fecha dieciocho del torneo de Segunda de Ascenso, como se la conocía a la Primera B por aquellos años. La fiesta fue completa: Los Andes le ganó al Gasolero 2-1, con goles de Deandreis y Furnó.


Si bien el equipo estaba bastante relegado en el campeonato, había motivos de sobra para festejar: primero la obtención de los créditos por medio de los socios para la compra de un terreno de 36.000 metros cuadrados y, luego, el desarrollo faraónico de las obras que dio lugar a un estadio modelo por la majestuosidad de sus amplias tribunas.


La historia nos indica que justamente un año y tres meses antes que se inaugurara oficialmente el campo de Deportes del Club Atlético Los Andes, la dirigencia firmó el boleto de compra-venta del terreno, concretando de esa forma un viejo anhelo de toda la familia Milrayitas.


En efecto, el 28 de Junio de 1939, a las 11 horas en las oficinas de la Escribanía perteneciente al Señor Alfredo A. Torrent, ubicada en la calle Manuel Castro 192,  se realiza la operación financiera con la presencia del entonces Presidente de la institución, Emilio Righi, del tesorero Gaudencio Medaglia, del prosecretario Rodolfo Oreghy en representación del club; de Juan Bautista Vago por la parte vendedora y de Antonio M. Rocca.


El precio de venta se estableció en 35.000 $ m/n, entregándose en el acto la suma de 15.000 $ m/n  al contado y el resto de los 20.000 $ m/n pagaderos a cinco años de plazo con un interés del 5%.


Las condiciones de compra-venta indicaban que Los Andes adquiría un terreno ubicado en la calle Santa Fe entre Francisco Pórtela y Sáenz, que tenía una superficie de 36.000 metros cuadrados, aproximadamente tres cuadras y media.


¿Cómo se afrontó dicha cifra? Con un préstamo de 43.000 $ m/n del Banco de Avellaneda. Pero el Banco no le adjudicó el préstamo al Club, sino, individualmente a los socios a razón de 500 $ m/n pagando cada uno 5 $ m/n por mes. Es decir que se necesitaron 86 socios para concretar un sueño que llevaba más de 20 años. El descenso de 1941 traería algunos problemas financieros y el club debió hipotecar el predio.


“Sin duda ese fue el fin de un proceso de marcha y el anclaje definitivo de nuestro club en materia de campo de deportes”, señala Don Eduardo Gallardón en una nota brindada en 1980 al periódico Noticias de Lomas de Zamora.    .


Entre muchos nombres que participaron de esa patriada, Don Eduardo recuerda a Emilio Righi, Francisco Márquez, José Cortina, Américo Palamara,  los hermanos Agosti, Ángel Gennari, Horacio V. Palacios, Carlos Rivas, Ramón Larronde y Juan De Grazia.


De inmediato comenzaron las obras del estadio, donde se invirtieron 129.500 $m/n cifra que para la época daba la idea de la importancia. Pero recién en la temporada de 1940 la parcialidad albirroja pudo comenzar a disfrutar del amplio y moderno estadio que hoy cumple nada menos que 75 años de vida.


El Campo de Deportes de Los Andes ubicado en Santa Fe 151 era una zona conocida como “el Bañado” por los habitantes de Lomas que allí iban a cazar liebres y perdices en tiempos donde todo era campo; también se lo llamaba el “potrero de Buscanin”.


El Mil Rayitas adquirió un predio que comprendía 218 metros, 68 centímetros sobre Santa Fe, 218 metros con 60 centímetros en el costado Este, hacia Estrada; 168 metros, 63 centímetros al Norte sobre Portela y 168 metros con 90 centímetros hacia la calle Boedo.


Al momento de la inauguración, la cancha tenía una tribuna de cemento armado con 16 escalones, que medía 146 metros y albergaba a 15.000 espectadores; la dirigencia pensaba construir un velódromo de 6 metros de ancho y una extensión de 450 metros. Posteriormente a la tribuna se le agregaron en la parte central otros 16 escalones para construir las plateas y el velódromo dio lugar a la recordada pista de Midget de la década del 70´.


Aquel 28 de septiembre de 1940, Temperley comenzó aguando la fiesta: a los diez minutos Pérez señaló la victoria parcial para los visitantes (siendo el primer gol en nuestra cancha). Pero, en el complemento, los jugadores locales, heridos en su orgullo, se llevaron por delante a los del Celeste. A los 59´, De Andreis aprovechó un tiro libre de 35 metros que tuvo destino de red. Faltando tres minutos para finalizar, Furnó hizo estallar de alegría a los 4000 privilegiados hinchas de Los Andes, dándole la victoria definitiva a nuestro equipo. Esos simpatizantes que presenciaron el primer partido en el ahora Estadio Eduardo Gallardón dejaron en las boleterías 1.196 $ MN. Los Andes formó con Spinelli; Frers y Beghé; Méndez, Arista y Solari; Furnó, Vázquez, De Andreis, Velaz y Zatelli. El debut fue con una victoria de nuestro equipo y frente a Temperley. ¿Qué más se puede pedir?

 
*  Diez años después, entre 1950 y 1951, se amplió la tribuna oficial, anexando 21 gradas más por 65,30 metros de largo.

 

* En 1960 no sólo se obtiene el título de Primera B, ascendiendo por primera vez a la máxima categoría del fútbol argentino, sino que mediante la campaña de la "bolsa de cemento", los socios y simpatizantes donaban una bolsa y se comenzó a construir la actual tribuna Horacio Palacios, que tiene una capacidad para 15.400 personas.

 

* El 8 de marzo de 1980, luego de 40 largos años, el estadio fue bautizado con el nombre de Don “Eduardo Gallardón”, el Padre indiscutido de Los Andes. El homenaje llegó en una jornada memorable y donde casualmente también se enfrentó a Temperley.  Autoridades locales y nacionales participaron del acontecimiento y como era costumbre en esa época una Banda Militar entonó nuestra canción patria. También se nombró como “Juan A. E. De Grazia” al sector "A" de plateas y “Héctor Bernardi” al sector "B", en reconocimiento a la memoria de quienes colaboraron y contribuyeron durante muchísimo tiempo con Los Andes.
 
* En 1992, se ampliaron y refaccionaron las plateas, se construyó el actual foso y se colocaron los paraavalanchas.
 
* En Agosto de 1995 el Gallardón inauguró la luz en un partido con Tigre por el Nacional B que terminó 3-3.
 
* La última vez que el Mil Rayitas estuvo en Primera División -año 2000- se realizaron una serie de reformas inauguradas el 25 de febrero de 2001, entre las que estaban los vestuarios nuevos, se modificaron y agregaron más cabinas para la prensa y accesos a ellas, se construyo un nuevo sistema de drenaje para el campo de juego, y se habilitó una moderna y coqueta sala para conferencia de prensa, entre otros trabajos.
 
* Entre junio y julio de 2007 se construyó la tribuna Cabecera Sur, que tiene una capacidad para tres mil personas.

 

Lunes 28 de Septiembre de 2015 | Datos y Estadísticas

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