Gaby corazón

A 15 de años del último ascenso a Primera, Gaby Lobos revive la final con Quilmes y todos los condimentos que hicieron del 16 de julio de 2000 un día inolvidable. Y mañana vas a poder agradecerle en persona. "Estos colores nunca los voy a cambiar", dice.

Lo dice porque lo siente. Con los ojos vidriosos. Casi al borde de las lágrimas. "Cumplí el sueño de mi vida". Y el sueño de Gabriel Lobos es el sueño de todos. Habla como jugador, pero sin dejar de lado su pasión de hincha. Nació en Lomas, jugó en el "club del barrio", como destaca una otra y vez, y se dio el gusto de lograr dos ascensos: 94` y 00`, este último como la estrella más preciada. Acá esta Gaby, otra vez. Para dedicarle unas palabras al público Mil Rayitas y rememorar las andanzas del equipo del querido Jorge Ginarte. Los Andes volverÁ...

¿Qué recuerdos tenes de aquel ascenso?

Sin dudas es imborrable. Eso lo llevamos en la sangre, en la cabeza, en el corazón del hincha que siempre me lo hacen notar. Después es mi casa. Yo me crié acá y lograr algo importante con el club de tu barrio es impresionante. Es lo que muchos quisieran hacer y no pueden. Yo por suerte tuve la fortuna de lograrlo y guardo los mejores recuerdos. Del grupo, de la gente, de los festejos, de la final en Quilmes. Vos cerrás los ojos y lo ves. A veces sigo poniendo el partido y se me sigue poniendo la piel de gallina cuando hace el gol Pieters. Y a esta gente la siento mía. Es mi familia, son mis vecinos, son los hijos de los hijos. Y haber conseguido algo así es doblemente satisfactorio.

Te llevo 15 años atrás, ¿cuándo sintieron que estaban para preparados para dar el salto más importante?

Después de Independiente Rivadavia de Mendoza, sin dudas. Ese día nos atacaron lo que no nos atacaron todo el año y Darío (por Sala) tapó 10 mano a mano. Y con el atenuante que estábamos en una provincia con toda la gente en contra y era candidato. Entonces dijimos ”si no perdimos acá, estamos bien”. Y después por supuesto aquella semifinal con Banfield. Creo que haber dejado al clásico rival un año más en la categoría y ganar de esa forma era como que estaba todo dado para que no nos bajen.

En ese momento se hablaba poco de Los Andes y a veces mal intencionadamente. ¿Les tocaron el orgullo?

Y sí, hasta nos tildaron de antifútbol. Pero nosotros estábamos tranquilos. El equipo sabía a qué jugaba, conocíamos nuestras limitaciones, explotábamos al máximo las virtudes y por eso se dio. Fue con mucha humildad, mucho sacrificio, unidad y por sobre todas las cosas teníamos a Jorge (por Ginarte), que supo llevar a la banda y estaba contento el que jugaba y el que no. Todos éramos uno. Esa fue la clave del ascenso.

¿Cómo fue el reencuentro en el Gallardón después aquella final en Quilmes?

Impresionante. Si bien  Los Andes se caracteriza por tener mucha gente había más de 30.000 personas en la cancha y hoy me pongo a pensar y estaba desbordada. Ver eso, los fuegos artificiales, las familias festejando acá, entrar con la autobomba. Es algo soñado. Todavía recuerdo la última bandera flameando. Es magia pura.

¿De Jorge qué nos decir?

Jorge está acá. Es mi amigo. Es mi amigo de la vida. Nuestros hijos iban juntos al colegio, nos juntábamos a tomar café fuera del club. Más allá de que fue mi técnico, era una parte de mí. Por eso lo sigo extrañando y a su vez lo sigo teniendo conmigo siempre. Y después todo lo que nos dio dentro de la cancha como entrenador. Tenía todos los códigos que hoy ya no ves. Códigos de fierro, de hermano.

¿Y te ayudó mucho en tu posición? Porque jugaron en el mismo puesto…

Mirá, Jorge tenía una virtud que pocas veces las vi. No se tiraba por tirar al piso por tirar. Es como que iba a barrer y te sacaba la pelota limpita. No hacía foul, nada. Y bueno, me dio muchos secretos del puesto. En cómo poner el cuerpo, cómo acomodarme, cómo usar los brazos, cuándo saltás a cabecear, pelear la marca en el mano a mano... La verdad que soy un agradecido de haberlo tenido como entrenador.

Hace poco participaste del primer evento Rumbo al Centenario, mañana se viene un homenaje muy especial, ¿cómo es el reencuentro con el público?

El cariño que tienen para conmigo no lo llegás a agradecer nunca. Porque vos podes subir al escenario, decís “gracias, gracias”, pero el agradecimiento que uno le quiere dar no alcanza. Por eso trato de estar ligado al club y vengo con ganas. Hasta me gustaría jugar un partido no oficial con esta camiseta y retirarme. Y no lo digo con demagogia. Yo voy a estar siempre a disposición de Los Andes porque es mi club, mi barrio, donde me crié. Dicen que hay cosas que se cambian menos los colores del corazón, y yo no lo voy a cambiar.

 

Fiesta Homenaje. Mañana se realizará el segundo evento Rumbo al Centenario, y en este caso, los protagonistas serán las glorias de aquel equipo dirigido por el querido Jorge Ginarte. Recordemos que el valor de la tarjeta es $350 pesos e incluye una cena show de primer nivel. Será en el Microestadio del Gallardón. Los cupos son limitados.

Puntos de venta: Centro de Socio del Gallardón y local de Lomas Manía. Se puede pagar con tarjeta de crédito VISA hasta dos pagos sin interés.

Además se adquiren abonando únicamente en efectivo en Capital Federal (Maipu 374 9º piso, previo llamado al 1131460158) y Adrogué (Mitre 1405) en el horario de 11:30 a 14:30 y de 20 a 22:30.

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Recepción

Empanaditas y variedad de sandwiches

Entrada

Cazuelas de pastas con salsa a elección

Plato principal

Lomo con guarnición de papas y salsa a elección (mostaza o champignon)

Postre

Helado con salsa de chocolate (charlotte)

Bebida Libre

Gaseosas (línea Coca Coca), Cerveza, Agua Mineral o Vino

¡¡¡AMBIENTE CALEFACCIONADO!!!

 

Jueves 16 de Julio de 2015 | Centenario

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