Inolvidable 1968 A 40 años

Desde Málaga, España, el testimonio de primera mano de un hincha que estuvo ahí para contarlo ¿Y esa foto?

FOTO: ¿Un contingente de turistas? Eso parece. Pero se trata del grupo de hinchas de Los Andes que viajó a Mendoza para ver el primer partido de la historia del equipo en el interior del país. La foto es del 15 de setiembre de 1968, en la mañana previa al encuentro con Independiente Rivadavia. Jorge Fernández Suárez (el segundo desde la derecha, en la fila del medio) vive en Málaga y desde allá nos mandó la foto y un regalo extra: un testimonio en primera persona con sus vivencias siguiendo de cerca al mejor equipo de Los Andes de la historia.

 

Por Jorge Fernández Suárez

Era y soy muy fanático de Los Andes. Me acuerdo que en la época en que empecé a seguir al club había un señor mayor que apoyaba al equipo gritando ¡ARRE-ARRE!. Me pareció fantástico y empecé a gritarlo también, pero más seguido y mas fuerte. Resultado: en aquella época me conocían a mí como “ARRE-ARRE”
Recuerdo que antes de comenzar el campeonato del 68, don Horacio Palacios nos convocó a una reunión para hablar sobre nuestro futuro. Yo le manifiesté mi inquietud, para que no nos pasara lo del 61, que habíamos ascendido para volver a bajar. Y don Horacio nos aseguró que no era hora de sentir ningún tipo de temor. “Subimos para quedarnos”, nos dijo.
En esa reunión nos habló de don Angel Tulio Zof. Nos dijo que era un estudioso del futbol, que tenía una gran biblioteca sobre el tema y que estaba seguro de que era lo que Los Andes necesitaba. No se equivocó en nada. Discrepo totalmente con que la forma de juego fuera la de Jim López. El Los Andes de 1968 jugaba un fútbol mucho más vistoso que cualquier equipo que dirigiera el inventor del cuatro dos cuatro (que en realidad era cuatro-cuatro-dos).
Las estrellas del equipo eran sin ninguna duda Alfredo Obberti Y Abel Da Graca, de los cuales yo me sentía amigo. EL Lito era toda finura y talento. El Mono tenía una capacidad goleadora impresionante, sin desmedro de una gran tecnica.
En la cancha le cantabamos: “El toqueteo/el toquecito/ el toqueteo con el Mono Y con el Lito”. Era una dupla sensacional y les decían “Los nuevos albañiles, por aquello de Silva Y Acosta,  de Lanús, llamados así  por las paredes que hacían en un partido de futbol.
EL Lito especialmente me había tomado mucho afecto, y más luego de la fractura que le provocó Sesana, de Rosario Central. Lo visité varias veces a su casa (tal vez era un poco pesado) y le di mi apoyo en esos momentos dificiles.
Como premio me dió su camiseta en el último partido jugado en la cancha de San Lorenzo, contra el local. Recuerdo que al finalizar tuve que ir hasta la entrada del túnel donde estaba la hinchada de San Lorenzo y pese aque salí gritando “Arre Arre Los Andes”
Y “¡Vamos Lito carajo!” revoleando la camiseta, la hinchada de los cuervos me aplaudió. Increible pero real.
En aquel 68, en el partido con River en el Monumental, el árbitro era el inefable Guillermo Nimo. muy histriónico para dirigir, pero muy bueno en su oficio y con mucha personalidad. Antes del segundo gol de Los Andes hubo una falta de River y Nimo, en vez de cobrarla, dejó seguir el juego. Luego del gol y mientras los jugadores regresaban festejando al medio del campo, les dijo, en presencia de los jugadores de River: “Vieron muchachos como les dí la ley de ventaja. Con otro referí esto no pasa”.  Me lo contó Lito Da Graca, unos dias después de ese inolvidable partido.
Algo que habría que recordar es que en el partido contra en campeón de la Intercontinental, que ganamos brillantemente en La Plata, Zárate jugó también todo el partido de reserva y en primera lo hizo,  francamente muy bien, pese al casancio, posibilitando el segundo gol. Luego del partido nos quedamos como siempre los mas fanáticos a esperar los jugadores. Yo les dije: “les teniamos que haber hecho  5 o 6 goles”. Ginarte me contestó:  "pero ustedes los hichas nunca estan conformes". La realidad era que estaba loco de contento, pero como se había dado el tramite del partido y las oportunidades de gol que habíamos tenido, sigo pensando que pudimos haber goleado al Estudiantes campeón del mundo.
Si bien fué un año extraordinariol con victorias y goles brillantes, el día que me quebré fue contra Banfield en su cancha. Perdiamos 1 a 0 y sobre la hora el Mono empató, provocando el delirio
entre todos los hinchas Milrayitas.
Yo salí disparado desde la tribuna hasta lo mas alto de el alambrado, aferrandome al alambre de púas y rompí a llorar en forma incontrolada hasta el final del partido, ensangrentadas mis manos y abrazado por mis mejores amigos, especialmente uno de ellos que no sabía como sacarme de ese de delirio extremo. Hoy lo recuerdo y me parece estar viviendolo.


 

Miércoles 8 de Octubre de 2008 | Fútbol Profesional

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