Un amor a la distancia

Se llama Alberto Ferreyra, vive en Córdoba y es hincha de Los Andes. Hizo cientos de kilómetros sólo para acompañar al Milrayitas. Un hincha con todas las letras...

Por Leandro Saltamerenda

Viajó desde Córdoba sólo para ver a su equipo. Toda su vida trascurrió lejos de Lomas de Zamora, pero hubo algo que lo obligó a detenerse en el Sur: Los Andes. El CALA fue el nexo común de sus alegrías y tristezas. No se hizo hincha de Lomas por obligación o herencia familiar. Fue por elección, por gusto, por admiración. Se llama Alberto Ferreyra. Tiene 33 años. Ejerce la docencia. Y es de Los Andes. En el último partido con Atlético Tucumán se fue a la Horacio Palacios para mostrar su fidelidad. Y a pesar de los malos resultados se subió al micro y llegó al Gallardón con la ilusión de apoyar al equipo. Es una historia distinta, muy particular y que emociona. Claro, después del 1-1 con el Decano, este cordobés estaba obligado a contarnos sus sensaciones y su vida como Milrayitas.

¿Cómo se explica hacer tantos kilómetros para ver a Los Andes?
Son muchas cosas. En esta ocasión quise venir, porque me pareció que iba a ser un día histórico y quería estar. Presentía que hoy iba a empezar la recuperación. Al final no comenzó con un triunfo, pero el empate sobre el final creo que va a marcar un antes y un después en el torneo.

¿Muy difícil seguirlo a la distancia?
Y sí, por ahí a mi me resulta útil internet. Lomas de Zamora, en ese sentido y a la hora de informarme, me queda menos lejos. Además, con relación a los hinchas que tienen la chance de venir todos los sábados, me parece que tengo un poco más de paciencia frente a algunos resultados adversos. Y después, cada vez que lo dan por la televisión, lo miro.

¿Cómo nació tu amor por el Milrayitas?
Es un poco raro. Nací en Río Cuarto, Córdoba y toda mi vida vive ahí. No tengo parientes acá y me hice de Los Andes de muy chiquito, a los 6 años. Fue en 1981 cuando salió un cuadrito en El Gráfico y había una foto de Nicolás Cuello y del Nene Díaz. No sé cómo, pero me impactó. En ese momento se estaba haciendo una buena campaña y me acuerdo que ya al año siguiente cargaba a mi primo que era hincha de San Lorenzo. Y la primera vez que vine a verlo fue en 1995, cuando perdimos 1-0 con Quilmes y también estábamos en una situación bastante complicada con el descenso. Además lo ví salvarse el 5-0 con All Boys, que fue increíble, porque cuando iguala Italiano sobre la hora y acá se desató un festejo terrible.

¿Hace cuánto tiempo que no venías al Gallardón?
La última vez que estuve presente fue en la cuarta fecha, cuando perdimos 4-2 con Instituto. Antes había venido al empate 1-1 sobre la hora con Talleres (RE), del torneo pasado, y en otra igualdad frente a Almirante Brown, en el inicio del 2007.

¿Qué momento histórico del club te marcó?
Por supuesto que el ascenso a Primera, el regreso a la B Nacional este año, que lo ví en la casa de mis viejos y la salvación del descenso en el 95, que fue de película, porque se dio en la última fecha, con un gol que llegó desde otra cancha y sobre la hora. Eso para mí fue único y hermoso. Y en lo personal, no me puedo olvidar nunca de la primera vez que vine al estadio. Me acuerdo que desde el colectivo ví la bandera flamear y fue emocionante. La verdad me gusta mucho Los Andes. Recién venía caminando, ví un escudo bien grande en una persiana de un comercio y me quedé a mirarlo. Es raro, pero es así.

¿Y cómo ves el presente del equipo?
Es difícil. Tenemos un presupuesto que es muy inferior a otros equipos y eso se siente. Me parece que este empate va a ser muy importante para el futuro. En el 94 veníamos mal, perdimos seis encuentros seguidos y después del 2-2 con Arsenal levantamos. Ojala que pase algo parecido y salgamos adelante.
 

 

Miércoles 8 de Octubre de 2008 | Fútbol Profesional

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