Ascenso de `94

Primer paso para llegar a la máxima categoría... Hoy se cumplen 20 años del regreso a la B Nacional. Recordamos con emoción un logro muy esperado.

 

Por Pablo García


Hoy se cumplen 20 años del ascenso al Nacional gracias a la picardía y los tiros libres del Uruguayo, los goles del Bichi, la garra de Cacho Córdoba, las atajadas del Lechu y un apellido y familia muy ligada a nuestro querido club que siguió haciendo historia: Da Graca.

El 3 de julio de 1994, cuando muchos argentinos estaban sumergidos en la decepción que provocó la eliminación del Seleccionado Argentino en el Mundial ’94, Lomas era puro festejo y felicidad luego de ganar el Torneo Reducido para cumplir el ansiado sueño del regreso al Nacional B, con vuelta olímpica incluida. La caravana se desplazó desde Lanús al Gallardón, luego de la final ante Armenio, uniendo a todos los hinchas del Milrayitas que cantaron con euforia hasta largas horas de la noche. El ascenso era una realidad y la alegría incontenible. Fue el primer paso para que seis años después el CALA volviera a la máxima categoría.

Habían pasado tres temporadas de Los Andes en Primera B Metropolitana que generaban incertidumbre para el nuevo torneo. Luego de aquella decepción al perder el campeonato en una finalísima ante el modesto Ituzaingó y hacer una mala campaña el torneo siguiente, el equipo encaró el torneo con nuevos aires. Ramón Cabrero se hizo cargo del equipo y rearmó un plantel que se había desmembrado casi por completo. Así llegó Gilmar Gilberto Villagrán, como ícono que, a base de su precisión y visión estratégica de juego, hacía bajar de las tribunas del Gallardón cada vez que entraba a cancha o antes de patear un tiro libre, el grito: “¡¡uruguayo, uruguayo!!”. Aunque no fue el único ovacionado: Rubén ‘Cacho’ Córdoba, Esteban ‘Matador’ Fuertes y Héctor ‘Gallego’ González, entre otros, también fueron coreados por la hinchada. Además esa temporada se calzaron la Milrayitas los arqueros Alcides Herrera y Pablo Vercellone; los defensores Marcelo Barrera, Damián Timpani, Eduardo Ramírez, Ángel Rojas y Adrián Romero; los mediocampistas Miguel Saiz, Claudio Arrevillaga, Ariel Gómez, Adrián Di Fonzo y el delantero Walter Chaldú. Entre tantos nombres, uno sobresalía por historia sobre el resto: Da Graca. Hijo de Abel y nieto de Manuel, Hernán Da Graca llegó a Los Andes para cumplir otro sueño más como sus antecesores: el ascenso.

Sin embargo, a pesar de sumarse tantos apellidos, el primer gol de Los Andes, frente a Defensores de Belgrano, lo convirtió un histórico: el ‘Negro’ Orlando Romero. ¿Y el segundo? El Chubutense Raúl Papescu, que había participado en la temporada anterior, llegado de Huracán de Comodoro Rivadavia. A los dos primeros triunfos, le siguieron tres derrotas consecutivas y la consecuente salida de Cabrero de la dirección técnica. Luego de tres fechas que dirigió el histórico ‘Negro’ Molina, asumió Ángel Celoria que debutó en el banco de suplentes con una goleada: 5-0 frente a Atlanta. Fue el inicio de un buen período y el equipo finalizó en el cuarto puesto a pocos puntos del campeón del Apertura, Chacarita.

En el Clausura, Los Andes había conquistado una magra cantidad de puntos hasta la novena fecha y, justamente frente al Bohemio, Celoria se despidió de la dirección técnica. Tomó el mando Hugo Zerr un especialista en ascensos. A pesar de un esperanzador comienzo, donde Los Andes goleó por seis a uno a Colegiales, el equipo no se encausaba en su juego, ni levantaba el rendimiento y cada vez era más lejano el sueño del campeonato. Sí, tuvimos que sufrir hasta el final del campeonato para la clasificación al hexagonal: ganó dos a cero a Almagro, en José Ingenieros, con goles del Bichi Fuertes. Pero en las instancias finales el carácter del equipo cambio y ganó su protagonismo.


Torneo Reducido y una final anticipada…

La primera víctima del Milrayitas fue Defensa y Justicia, de gran campaña en el global, al que eliminó con los zapatazos de Fuertes y Saiz en Lomas, y luego un cabezazo del Bichi en Varela lo afirmó ser un serio candidato al cosechar dos victorias. Si bien fueron fundamentales las atajadas del Lechu Herrera en el primer chico, el equipo mostró solidez y buen juego.

En la semifinal enfrentó al campeón del Clausura: Tigre (perdió el campeonato y ascenso directo ante Chacarita). El partido en Lomas fue empate en cero con un terreno de juego totalmente pesado debido a la incesante lluvia. La vuelta, en Victoria, fue un partido para el infarto. Grossi abrió el resultado para el local e igualó Villagrán de volea, tras que la pelota pegara en el travesaño, picara dentro del arco y saliera, lo que llevó todo a la polémica. A los 4´ del alargue, Grossi desniveló con un gol de tiro libre que pareció un calco al primero. Pero Los Andes no bajó nunca los brazos. En la segunda parte del adicional, Héctor González remató desde lejos, Cirrincione dio rebote, que lo aprovechó Da Graca para hacer estallar en un grito la tribuna visitante. El sufrimiento se prolongó con los penales, pero el Lechu Herrera se hizo gigante. Estaban igualados en la serie de cinco: Villarreal desvió su penal, mientras Cirrincione atajó el de Fuertes. Luego, le tocó al mismo Lechu patear el suyo: en primera instancia estrelló el palo. Pero la experiencia y picardía de Villagrán, lo hizo disparar desde la mitad de cancha al área para avisarle al árbitro que no había dado la orden, por lo que debió patearse nuevamente. El alma al cuerpo y el arquero de Los Andes convirtió. En el penal siguiente, el Lechu se inclinó a su izquierda y atajó el penal a Echegaray para darle pasaje a la final al Milrayitas y la primera y única vez que el equipo de Lomas pasaba una instancia desde los 12 pasos. El Rojos sacó pecho en los momentos difíciles y se llevó como premio disputar la final.


Vuelta al Nacional

La tribuna “Horacio Palacios” nos unió a todos los simpatizantes del CALA en primera finalísim frente a Deportivo Armenio, que era filial de San Lorenzo. El planteo de ambos equipos fue cauteloso en el primer período y se estudiaron bastante. Pero Hugo Zerr sacó el as de la manga a los siete minutos del complemento y lo envió a la cancha: Gilmar Gilberto Villagrán. Tan solo pasaron ocho minutos de su ingreso para que, tras toque de Esteban Fuertes en un tiro libre, convirtiera un golazo. Uno a cero terminó el primer chico de la final.

Una semana después, el 3 julio de 1994, cuando los medios repetían una y otra vez aquellas palabras de Diego Maradona, “me cortaron las piernas”, se disputó la revancha en Lanús, donde Armenio fue local. Los Andes no dejó acomodar ni al rival, ni al público. Quince segundos bastaron para que Hernán Da Graca desnivelara para el Milrayitas. Estirpe ganador y un apellido que tuvo tres generaciones de ascensos con la camiseta Milrayitas.

Por a la media hora del juego, el otro uruguayo, Alex Rodríguez, convirtió la igualdad y prolongó el sufrimiento de los hinchas de Los Andes hasta el final del encuentro. Fue empate, hubo vuelta olímpica para Los Andes y regreso al Nacional B. Ese día la selección argentina, conducida por Alfio Basile, quedó eliminada ante Rumania del Mundial ‘94. Mientras, Lomas de Zamora festejó un nuevo ascenso del Milrayitas hasta largas horas de la noche. Nada pudo empañar la fiesta, la sonrisa, alegría y el júbilo que se prolongó, para grabar en la memoria aquel ascenso… A 20 años, los recuerdos siguen latentes.

 

 

Jueves 3 de Julio de 2014 | Datos y Estadísticas

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