De vuelta en casa

Es su momento. Después de muchos años junto a Juan Carlos Kopriva, Marcelo Barrera regresó a las Inferiores de Los Andes para hacerse cargo del Selectivo. “Devolverle al club todo lo que me dio”, desea.

 


Pasado, presente y futuro. Marcelo Barrera, aquel lateral de fina estampa que supo brillar en el ascenso del 94`, volvió a Los Andes para comandar el Selectivo y sumarse al staff de ex Milrayitas que trabajan en Juveniles: el Nene Díaz, la Viejita Pizarro, Cacho Córdoba, Willy Quiroga, entre otros. “Los Andes está bien en Inferiores, pero para hacer la diferencia y pegar el salto tiene que estar muy bien. Ese es nuestro objetivo”, reconoció Barrera, quien fue coequiper de Juan Carlos Kopriva hasta hace unos meses y e inició su camino como técnico en Villa Albertina (NdR: salió campeón en la Octava y Novena División, donde se destacaban Marcos Brítez Ojeda y Jonathan Maidana). Y en exclusiva junto al Sitio Oficial dejo un claro mensaje para los chicos: “Lo único que les pido es compromiso y amor al fútbol. Eso puede todo. Puede la noche, puede las malas juntas, puede los vicios. Y no lo digo porque lo leí, lo digo porque lo viví. A mí cuando me compró Independiente, yo dejaba mi vida por estar ahí y la dejé. Y hoy le voy a inculcar lo mismo a cada de uno de ellos. Se que los tiempos cambiaron, pero el amor por el fútbol no. Si yo pude, ellos también tienen que poder”. El resto de la charla, a continuación...


¿Cómo vivís este regreso a Los Andes?
Con mucha felicidad, mucha alegría. Volví a trabajar al club después de 15 años y es algo que valoro. Yo me retiré joven, ahí nomás empecé a dirigir Octava y Novena acá, después tuve la suerte de formar parte del cuerpo técnico de Juan Carlos Kopriva durante 14 años y hoy decidí separarme de él para empezar a transitar este camino solo. Es algo que estaba esperando y lo primero que se me viene a la memoria es lo que viví con Solari cuando jugaba en Independiente. Me acuerdo que Salvador Capitano estaba en la Tercera División y gran parte de esos jugadores después debutamos todos juntos en Primera, hicimos viajes a Europa y era una Reserva reconocida y no se cansaba ganar. Y hoy sueño repetir eso en Los Andes. Armar una Tercera o un Selectivo, que esté a la altura de un equipo de Primera. Se que no va a ser fácil, que requiere mucho trabajo, pero mi ilusión es esa. Empezar a devolverle al club todo lo que me dio.

¿Cuál fue tu primera impresión del predio de Villa Albertina?
Lo veo bien, ordenado. Yo cuando me fui estaban empezando a trabajar en estas dos canchas y hoy tenerlas a disposición es muy importante. No es casualidad que haya un compromiso de parte de los dirigentes de volcarse a Villa Albertina y proyectar un predio acorde a las circunstancias. Todos los que sentimos esta camiseta y vivimos muchas cosas en el club saben que acá está el futuro. Y los ejemplos sobran. Yo cuando jugaba en Los Andes, Lanús estaba en Primera C, apuntó a las Inferiores y hoy es uno de los clubes más destacados del país. Entonces, por más que nos duela, los ejemplos hay que seguirlos. Yo estoy convencido que Villa Albertina es nuestro trampolín. Hay que trabajar mucho, en silencio y con ganas. Muchos de nosotros somos jóvenes todavía y queremos ver un Los Andes grande de verdad.

Antes decías que arrancaste en Octava y Novena y muchos recuerdan que te fuiste campeón y dirigiste jugadores como Brítez Ojeda y Maidana, que recién empezaban en Juveniles. ¿Lo tenes en cuenta?
Siempre. Eso me enseñó que el trabajo del Nene (por Juan Carlos Díaz) y mío va a ser importante, pero más todavía de los técnicos que van a estar dirigiendo las Menores. Porque ahí está el futuro de Los Andes. A mí tocó dirigir Octava y en Novena y muchos se bajonean y se sienten desvalorados porque están lejos de la Primera, pero yo creo lo contrario. En las Divisiones Menores tienen que estar los mejores, porque ahí empezas a formar al jugador. Lo que vos le enseñas a un chico a los 14-15 años, no lo pierde nunca más. Y yo por suerte tuve jugadores que rectifican mis dichos. Tanto a Maidana como a Brítez Ojeda los veías entrenar y estabas convencido de que iban a llegar. Porque sentían el fútbol y vivían por el fútbol.

Es difícil hacer un diagnóstico con tan solo una semana de entrenamiento, pero ¿cómo viste el potencial?
Vimos chicos con muchas ganas de jugar, con muchas ganas de progresar. Con el Nene coincidimos en un montón de cosas, pero principalmente, en la necesidad de transmitir. Tenemos que trasmitir lo que le hace falta al jugador de Los Andes. Y lo vamos a hacer. Sabemos que hay buenos jugadores, que los técnicos han hecho un gran trabajo y tenemos que seguir inculcándoles esa idea de ser profesional. Yo creo e insisto que esto tan hermoso que es jugar al fútbol puede contra todo y contra todos.

¿Es un plus motivacional para los chicos poder disputar un torneo de Reserva como se está barajando?
Seguro. Sirve mucho para sumar experiencia, rodaje de partidos y principalmente, empezar a sentirse profesionales. Yo creo que para el juvenil de Los Andes, de Chicago, de Morón es fundamental que puedan jugar hagan antes de los partidos, en los preliminares. Poder disfrutar un segundo tiempo con la cancha llena, con ese tipo de presiones, es algo muy lindo.

 

 

 

Domingo 20 de Abril de 2014 | Fútbol Amateur

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