Los Andes en la B Nacional-Parte I

El lujoso equipo de los rosarinos nos depositó en la categoría creada hace ya 22 años. Con más sombras que destellos, la primera etapa fue dura. Pero alumbró a un crack: el Negro Romero.

Por Pablo García

Si bien ya es parte del pasado, cuatro años le costó a Los Andes volver a la Primera B Nacional; justamente la misma cantidad que le llevó desde aquel descenso de 1990 hasta el ascenso de 1994. Nadie podrá borrar de nuestras retinas el reciente ascenso, aunque ya estamos pensando y dibujando en nuestra mente el equipo que podría presentar el Milrayitas en la primera fecha del torneo. Pero ¿qué desenvolvimiento tuvo Los Andes en ésta categoría?

Al principio al Milrayitas le costó mucho adaptarse y fueron años de incertidumbre, luego de estar peleando casi siempre el ascenso en la vieja Primera B. Con el  tiempo comenzó a pisar fuerte en la segunda división del fútbol nacional. Disputó trece temporadas en esta categoría, sobre 22 ediciones (de las nueves restantes, jugo ocho en la Primera B Metropolitana y 1 en la Primera División A) y si bien no salió campeón, la única vez que disputó un torneo reducido logró el ascenso a Primera División. El goleador Milrayitas en en el  Nacional B (hoy B Nacional)  es Adrián Pirata Czornomaz con 53 goles, y quién más torneos jugó fue Orlando Enrique Romero, con nueve. El ídolo que después estuvo en las alegrías mayores..

Nueva categoría

En  julio de1986 arrancó el primer Nacional B, en lo que fue la última gran reestructuración de todas las categorías de ascenso de AFA. Norberto Bautista tomó el mando en la dirección técnica a principios de ese año y reforzó la base histórica –con jugadores como Cuellos, Escobedo y Alarcón- con jugadores jóvens provenientes de equipos rosarinos. Los Andes anduvo muy bien  en ese último torneo de la vieja B –no estuvo tan lejos, incluso, de llegar a Primera-  y finalizó ascendiendo a la nueva categoría creada.

Ya sin los rosarinos -Cufaro Russo, Hernán. Díaz, Galloni, Lanzidei, Panciroli y Paolorossi-  Bautista encaró el torneo con jugadores del club y apeló nuevamente a dos jugadores de clubes de la ciudad santafesina: Héctor Atilio Franchoni y el arquero Iván Sopegno. También llegó Mario Luna y en la segunda parte del torneo  se sumaron Claudio Jara, Marcelo Bottari, Guaita y Bouza.

El equipo mantuvo el invicto durante siete fechas y estuvo en la pelea de los primeros puestos. En el último partido de 1986 recibió una paliza de Lanús que, sumado a un problema de su salud, llevó a la renuncia de Bautista.

Así debutó como técnico Reinaldo Mostaza Merlo, que tuvo una breve experiencia en el Milrayitas. De once partidos solo ganó uno, con una goleada en contra con Banfield (el doloroso 1-7)  y un escándalo frente a Huracán. Resultado: Los Andes, que buscaba un segundo ascenso, se alejó del torneo reducido y quedó sin técnico.

En las últimas cuatro fechas tomó el cargo Juan Jose Deibe -dirigía inferiores del club- y el equipo concretó una de las goleadas más grandes del profesionalismo: nueve a cero frente a Unión (San Juan), ante apenas un puñado de hinchas..Ese día, Los Andes convirtió todos los goles en un tramo de 58 minutos, Toda una curiosidad.

Otra oportunidad

La temporada siguiente (1987/88), bajo la dirección técnica de Guillermo Aramayo, el equipo alternó jugadores experimentados con muchos juveniles. Llegaron Magallanes, Rubén Ramírez, Sergio Coleoni, Luis Carranza y el “Chato” Carlos Ramón Rosas, quien fuera goleador del equipo con trece conquistas. Volvieron al club Omar Arrieta e Ismael Acevedo.

A la mala campaña y la renuncia del técnico en la 28va fecha, se le sumó un conflicto con los veteranos del equipo. Esto llevó a que la dupla técnica Deibe y Palermo apelara a juveniles como Marcelo Ibáñez, Javier Galeano, Walter Medina, Enrique Álvarez, José Luis Giúdice, Orlando Romero y Omar Torres, entre otros. Pero la escasa cantidad de puntos obtenidos comprometió seriamente el futuro del equipo y lo sumergió en la lucha por no descender.

En el torneo 1988/89 el equipo se reforzó con jóvenes promesas de equipos importantes como Gabriel Vales, Néstor Tessone y Daniel Bolognese; además de experimentados como Néstor Ferraresi, Luis Rojas y Daniel Aparicio Godoy. Pero ni la dupla Deibe-Palermo, ni Abel Da Graca –el ídolo esta vez en el papel de DT– pudieron mantener una regularidad y recién en la anteúltima fecha el equipo pudo respirar aliviado. Esta campaña lo colocó en la peor posición de promedios de descenso -salvando los recientes ascendidos y descendidos-..

En la campaña 1989/90 se armó un plantel interesante con la idea de estar arriba: llegaron el arquero Salvaggio, los defensores Fernández y Fornés, los volantes José Maria Moreno y Román Sepulveda y los delanteros Lorenzo Román, Carlos González y Rodolfo López.. Ese equipo jugaba buen fútbol e hizo una buena primera rueda con siete victorias, diez empates y solo cuatro derrotas. Pero en la segunda rueda el equipo defeccionó y, en la lucha palmo a palmo con Cipolletti de Río Negro, finalmente sucumbió. Pasaron varios técnicos -Francisco Sá, con Ernesto Mastrangelo de ayudante de campo; Roberto Resquín y Ángel Celoria, que fueron devorados por la imperiosa necesidad de puntos. Juan Carlos Molina se hizo cargo sobre el final, cuando el barco estaba prácticamente hundido. El Milrayitas no pudo mantener la categoría, luego de 19 años del último descenso (Primera División en 1971)  (Continuará...).

FOTO: El equipo en la primera temporada del Nacional B: Meza, Sopegno, Franchoni, Escobedo, Oropel y Medina (arriba); Garay, Cortina Durá, Pizzo, Alarcón y Cuellos (abajo).  

 


Lunes 4 de Agosto de 2008 | Info Diaria

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