Los Roldán

Miguel y Gonzalo, padre e hijo. Ellos eligieron el Tenis de Mesa en nuestra Sede Social, ¿vos qué esperás? Nuevo horario de verano: martes y viernes de 20 a 21:30. Está claro: un deporte para todas las edades.

 

Las chicanas van y vienen. “Estoy esperando que me gane el primer partido. Ya está caliente”, saca pecho el padre. “No es tan así”, responde con mirada desafiante su hijo. De este lado del Atlántico, Miguel (48 años) y Gonzalo (16) Roldán se dan el lujo de parodiar los Del Potro – Federer del momento. ¿Es Tenis? Sí, pero de mesa. El deporte que le da lugar a todas las generaciones. Los Roldán, en vivo y en directo en nuestra Sede Social. Esta historia comienza así…


¿Cómo surgió esta idea de que vengan los dos a participar de la actividad?
Miguel Roldán:
A mi siempre me gustó y en un momento teníamos una mesa en casa, peloteábamos, pero era algo de la familia y nada más. Y cuando él se enteró que en el club daban clases con profesor, quiso venir y me terminé enganchando yo también.

Casi sin querer…
MR:
Es que fue así. Yo tenía ganas de hacer algo, de moverme un poco y acá estoy. Aunque parece una tontería, terminas traspirado, corriendo y con las piernas cansadas. Es un buen ejercicio. Recomendable.

Y vos, Gonzalo, ¿cómo te llevas con la actividad?
Gonzalo Roldán:
Muy bien. Me siento contento de estar en mi club, de ver gente que entra y sale de la Sede y que cada vez somos más. Mismo en el Tenis de Mesa. El otro día se sumaron un par de chicos y está bueno.

¿Cómo es jugar con tu viejo?
GR:
Una rivalidad.

Van en serio la cosa, entonces…
GR:
Ponele que sí. Más allá de que antes jugábamos en casa, acá es diferente. Hay otro clima, más gente, está el profe, está bueno.

¿Ya aprendieron algunos secretos del deporte?
GR:
No se si secretos, pero yo siento que progresé mucho. Como sacar, como moverme, como pegarle a la pelotita.
MR: Sí, uno quizás traía las mañas de jugar de entrecasa y vemos que es distinto. Una cosa es el ping pong con amigos, y otra totalmente diferente el tenis de mesa. Antes yo lo tomaba como un juego y ahora se que es un deporte.

Ya tienen incorporado el chip…
MR:
Es que Martín (por el entrenador Kanashiro) siempre nos está corrigiendo eso. Como estamos parados, como corremos la mesa, en no cruzar las piernas para quedar de espaldas… Son movimientos que ni me imaginaba que podía hacer. Y eso lo hace más profesional.

¿Se acercaron ahora al club? Porque coincide con el boom social…
MR:
Mirá, él hace dos o tres años que se fanatizó con Los Andes. Primero empezó a venir a la cancha todos los partidos de local, después me convenció para que me haga socio y con la recuperación de la Sede nos terminamos de acercar. Hoy veo que tenemos un lugar para nosotros y antes no pasaba.

¿Les ha tocado compartir otra actividad física juntos? Porque eso es algo que distingue al Tenis de Mesa. No hay limite de edad…
MR:
Tal cual. Somos de distintas generaciones y a veces cuesta encontrar cosas similares. Pero por ejemplo, yo hace mucho tiempo juego al fútbol con un grupito de amigos y cuando él creció, lo empezamos a enganchar y ahora es uno más. Así que eso lo compartimos, lo mismo que el torneo de truco que se hizo acá en la Sede. Tratamos de estar siempre juntos.

La mejor relación entre padre e hijo…
MR:
Sí, a mi me encanta eso. Más a esta edad que los chicos quieren estar solos, tienen sus cosas y yo si él me deja, todo el tiempo que puedo compartir lo comparto.

Y Gonza, ¿qué decís?
GR:
No se como explicarlo, pero estoy muy contento de vivir todas estas cosas con mi viejo. Que vaya conmigo a la cancha es único. Se hizo re fanático.  

¿Lo contagiaste vos?
GR:
Sí, lo contagié yo. Ahora se que lo siente como lo siento yo y eso no tiene precio.

 

Jueves 31 de Octubre de 2013 | Tenis de mesa

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