Fiesta en el Gallardón

Emoción en la cancha con los jugadores. Y todos nosotros!

Por Leo Torresi

¡Mariano! ¡Vino la abuela!, gritaba la señora -la abuela de Mariano-, y Mariano -Sardi- quería saltar el foso para ir a besarla a la platea. Atrás, el Colo Tridente -el más ovacionado- hacía equlibrio sobre un montaña de gente. Igual que Marquitos Brítez Ojeda. Lupiiiiiiiino, Lupiiiiiino, coreaba el grueso desde la tribuna más grande del mundo. Y Betooooo, Betooooooo....

Adentro, uno daba su enésima vuelta olìmpica personal. En el camino perdió el gorro, el buzo, pero ¿qué le importaba? Otro loco cumplía con el viejo rito: ir de rodillas de una punta a otra de la cancha. Cuando se metió en el arco de Portela, le gritaron gol. Y ahí se tiró, panza arriba, con ganas de qudarse para toda la vida.

Apenas terminó el partido, muchos salieron caminando hacia el Gallardón. Claro, como en el 2000. Todo vuelve. Otros ya estaban ahí: lo habían visto por la pantalla gigante en el gimnasio, o en la confitería ¿Cuándo vienen los jugadores? Están a a tres cuadras, decía uno. Ya llegaron, confirmaba la voz del estadio. Los muchachos entraron por su lugar natural: el túnel. Pero esta vez se mezclaron con un multitud.

Un abrazo. Y mil. Foto, foto, foto ¡Una con el nene, Nata! Foto. Por fin, la vuelta olímpica de todos. Fiesta en el Gallardón ¡Cuánto tiempo la esperamos!

FOTOS:  1) La vuelta olímpica. 2) La cancha, un ratito después de finalizar el partido. 3) ¿De quién es ese tatuaje? ¡El Pato Grgona!
 

Sábado 28 de Junio de 2008 | Fútbol Profesional

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