Una leyenda está de vuelta

Este jueves en la sede empiezan las clases de folklore de La Cordillerana, la peña que hizo historia en el club. "Es una alegría hacer esto en mi casa", se emociona el profe Norberto D´Agostino.

 

Por Leo Torresi

Pasan las chicas de handbal, los chicos de taekwondo; Leandro, del restó, saca unas pizzas de muzzarella y un par de cantimpalo. Norberto D´Agostino vuelve a hacer propia esta sencilla pero poderosa atmósfera de club. Está de regreso. Hace 51 años se fascinó con una velada en la vieja cancha de básquet -donde hoy está el sector verde de la pileta- y se anotó en la peña La Cordillerana. Hoy, vuelve a la cabeza de la nueva versión. Este jueves arrancarán las clases de folklore. Y a fin de mes será el primer baile.

"Doy clases en muchos lugares, pero esto es especial porque lo voy a estar haciendo otra vez en mi casa", se ilusiona Norberto, que es profesor de danzas tradicionales de la Escuela Nacional de Danzas. La Cordillerana original fue fundada en 1960, en un gran momento del club. Superaba los 19.000 socios y el equipo fue campeón y llegó por primera vez a la A. Norberto se inscribió cuando tenía 15. "Fueron años muy intensos, pero muy pocos", recuerda. La última acta -el profe las guarda protegidas con una forro rayado- es del 20 de setiembre de 1965.

Con los años creció la leyenda ¿Era posible una vuelta? El año pasado hubo una cena homenaje a Edgardo Cacho Costa, el primer presidente de la peña. Y Norberto fue uno de los galardonados en el homenaje a los socios vitalicios que se hizo en la sede. En una charla con el directivo Carlos Sierra, surgió el proyecto de relanzamiento.

Y el momento llegó. Este jueves, a partir de las 18, cualquier persona desde los 12 años interesada en aprender a bailar folklore puede venir al salón que está al lado del restó de la sede, y arrancar con las clases. Y el último domingo de abril -el 28- será el primer baile popular, en el salón principal.

Por supuesto Norberto puede recitar de memoria la vieja glosa con la que se abría la peña en aquellos tiempos:

Ya está encendido el fogón/de nuestra peña nativa/como una esparanza viva/de amor a la tradición/la esperanza y la emoción/cimbrarán como picana/y al fin diremos mañana/fue otra fiesta de los grandes/adelante club Los Andes/VIVA LA CORDILLERANA

Claro, otra época. Hablamos sobre el emocionante final con el nombre de nuestro club y mencionamos en la charla el uso de la palabra picana, años después un símbolo doloroso, palabra hiriente. En ese momento, claro, se usaba en el sentido original: el instrumento para atizar al ganado. Hoy, el espíritu de la peña es bien claro: "Vamos a difundir lo nuestro, y los valores como la solidaridad, con el concepto de la patria grande que es Latinoamérica en esta etapa de su historia".

Como tantos chicos de aquella época, Norberto se acercó al club para ir a la pileta olímpica, que se inauguró cuando él tenìa 10 años. Nos muestra uno de los programas de la peña, llenos de publicidades de los negocios de Lomas. Algunos, dos o tres, todavía existen. Hay, también, un croquis de las actividades en la sede, que eran un montón. "Es lo que estamos logrando recuperar ahora", comenta Tomás Zadig, socio y colaborador del club, que nos da una mano con las fotos.

Norberto sonríe para la cámara. No es para menos. 

 

 

Domingo 31 de Marzo de 2013 | Folklore

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