Yo no soy como esos

Siempre es mejor en casa que en ninguna otra parte. En la Sede fuimos locales otra vez. Buena suerte y más que suerte, sin alarma.

 


Por Leo Torresi

La sede ahora hace ruido. Un ruido por arriba de las casas que se escucha en Las Lomitas, de pasada desde la estación. Eso es nuevo. Las sillas del salón también: eso se sabe porque todavía tienen el nailon. Hacen un dibujo raro, un cuadrado en el medio y unas filas que salen en diagonal para que la columna no tape la pantalla gigante. Vamos aprendiéndole las columnas al salón: esa clase de buenas noticias.

Entran los muchachos que estaba en la calle con algunos fuegos, y ya estamos todos, y está lleno igual que el 23 de mayo, el Día Mundial del Hincha de Los Andes. Hoy también es 23 y es otra vez el Día Mundial del Hincha de Los Andes, sin sacarle ninguna mayúscula.

Sale Lomas a la cancha en la tele. La cancha de visitante es para acreditados y un par de monos más. Pero nosotros acá somos locales otra vez ¿Cómo es que antes no pasaba esto? No contentarse con los restos: la sede es de Los Andes.

“Yo no soy como esos/ que se quedan en casa/escuchando la radio para ver lo que pasa”. Esta noche se puede cantar eso aunque juguemos afuera. Y encima hay pizza, empanadas, todo a cinco. Esto es un club ¿Qué más hace falta?

El equipo ataca, así que con eso por ahora vamos bien. Entender mucho el juego es difícil. El fútbol por la tele es con audio. El cerebro está acostumbrado a esas condiciones. Acá audio hay, y está alto, pero el ruido lo tapa. Esto es una cancha comprimida y con techo. Debe ser como estar adentro de un bombo que están tocando. Lomas ataca pero ahora además pedimos un gol ¿Mucho pedir? ¿Cómo será un gol gritado acá dentro? Agarrate.

Uy ¿gol? Uh. Me hago humo. No, no, cantó más fuerte. En las buenas, y en las malas mucho más. Hay cásting masivo sobre como poner las manos: obvio que todos somos arqueros.

“Que va a hacer”, levanta la cejas Leo Simonetta, que debió haber traído el cartel de los cambios que opera en la cancha. Con tanto barullo -ya volvieron los que se fueron una rato afuera a recuperarse de tanto tufo de boliche-, no se entiende mucho quién entra y quién sale.

Bue. Hemos perdido el rastro unos minutos, entonces tecleamos para adelante ¿Y ahora? Ahora tiro yo, porque me toca. Dale Guille, dale, dale. El gesto técnico es igual a la inteligencia. A colocar va a adentro. Gol indoor -llegó lo que esperábamos- es lo más, lo más. Se rompe loca mi anatomía. Es Lomas. Todo un palo es de otra canción. Pero es eso.

Y parece que chau ¿Das o no das el minuto Stocklas? Terminó un partido. Mejor acá que en ninguna otra parte. Así que buena suerte y más que suerte. Sin alarma.


Miércoles 24 de Octubre de 2012 | Info Diaria

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