Los colores de ahora

...y el partido frente a Temperley cayó un 23. Que podamos verlo todos juntos en la Sede recuperada es una alegría. Y el símbolo poderoso de un logro colectivo.

 

Por Leo Torresi *

Cinco meses es un festejo de novios. Bueno, de alguna forma estamos en un encantamiento. Merecido, después de una década de insólito despojo. El 23 -hoy- cae justo el día de un partido que siempre es especial, de alta tradición. Ese es el azar de las programaciones. Pero que podamos verlo todos juntos en la recuperada Sede Social no tiene que ver con la suerte. Es el  símbolo poderoso de un logro colectivo

Si en el momento pensamos que el 23 de mayo había sido un día histórico, hoy la caracterización cae más justa todavía. Debe ser que está bien caliente la atmósfera del sábado pasado, con el show de tango que devolvió imágenes de almanaque pero con los colores de ahora. O porque sigue en el aire la gracia de las chicas en la fiesta de patín, en la cancha de arriba; y, antes, la emoción del Día del Niño, en el salón grande de abajo. Ahora reproducimos hacia adelante y la película que vemos nos muestra algo cada vez más parecido a un club normal.

Costó. Primero era una mesa, y una idea. "Che, y si..." Después ya había segunda fila de sillas, y más ideas, y otra fuerza. La reunión en el Almafuerte fue un salto de calidad. Rara situación, a la vez, de estar peleando por el futuro de un club... en la sede de otro.

Por llegaron circunstancias menos delirantes. De las que definen, como las dos movilizaciones en el lugar donde debían ser: la calle y frente a la sede.

Lo que faltaba se desencadenó con la lógica de las acciones humanas. Cuando la lectura política es oportuna, el lenguaje de la inteligencia se simplifica y el balbuceo de la obcecación se defragmenta como los archivos que van a la papelera del reciclaje.

Dejamos el tachito a la vista, para acordarnos.

Ahora pensaba agregar algo sobre los análisis ya las predicciones de los sociólogos recién recibidos en las confiterías y de los economistas egresados de la Universidad Nacional del Gurú. Pero no, no: la vida de un club no es tan dramática como para que no deban predominar los mensajes positivos y hacia el futuro (espero no haber rebuscado mucho la frase, pero creo que sí).

Así que, volviendo al hilo, la decisión política pasó del anuncio a la práctica. De las reuniones al hecho institucional. El 23 de mayo los representantes votaron por todos los que estaban atrás, a los costados, arriba en los palcos, afuera con la fiesta. Los socios también levantaron las manos. Fue mágico y, al mismo tiempo, estar a la altura.

Qué noche. Y al día siguiente a empezar a bancar la transición, y después meternos a conocer un lugar del que apenas caminábamos el pasillo que llevaba hasta el grupo oficinas a las que había quedado relegado el club, detrás del fantasma de su propia sede.

En estos meses se hizo un montón. Desde poner a funcionar una canilla, hasta atraer socios y actividades nuevas o encontrar los recursos para equipar un salón que después nos dará más recursos. Y así habrá que seguir.

Felicitaciones. “Gracias” ya lo dijimos un montón de veces.  Pero nunca alcanza, así que acá lo decimos otra vez.

 

*Socio 5516- Integrante de la Subcomisión Sede Social

 

 

 

Martes 23 de Octubre de 2012 | Info Diaria

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