Por partida doble

Nuestro Jardín Bichito Rojo cumple esta semana las cuatro décadas de vida y nosotros lo celebramos con una noticia especial a Delia Rueda, Asistente Social y con más de 25 años guiando a nuestros nenes. "Es una emoción muy grande", expresó.

Por Leo Simonetta y Leandro Saltamerenda

Son muchas las razones por las cuales inflamos el pecho cuando decimos que somos hinchas de Los Andes, y sin lugar a dudas el Bichito Rojo es una de ellas. Está cumpliendo 40 años, pero no envejece, está más vivo que nunca. Su matrícula completa como cada inicio de clases y sus aulas y  espacios de juegos impecables así lo demuestran. Aunque este no es el único motivo por el que nos acercamos a verlo, Delia Rueda lleva 25 años ininterrumpidos integrando el Equipo Orientador Escolar y en cada una de sus frases se nota un amor incondicional al Jardín. En esta charla nos cuenta su inicio en la Institución, como fue cambiando su profesión con el paso del tiempo y que significa Bichito Rojo en su vida.


¿Cómo empezó tu historia en el Bichito Rojo?
Llegue por pura casualidad. Un día vine a un evento que se hacía en el Salón Samaniego y estaba la esposa del presidente de aquel momento (por Alberto Julio Jamargo). Y me dijo: “Vos sos asistente social. Necesitamos tenerte con nosotros”. Después, a la salida del evento, me presento a Graciela (por la representante legal Speziale) y ella con su amabilidad de siempre me contó de qué se trataba. Y bueno, yo tenía otro trabajo, lo tenía que pensar mucho y cuando llegue a casa mi hija me empezó a convencer. Así que se dio de la nada.

¿Qué significa este jardín en tu vida?
Bichito Rojo es un lugar de alegría, en donde encontrás lo más tierno de la población, que son los nenes. Hay un personal muy bueno y que te acompaña siempre. El Jardín es una continuidad del hogar. Los padres nos confían lo más importante que tienen y para nosotros es un orgullo.

¿Cuál es tu rol como Asistente Social?
La función es preventiva. Además de prevenir hay que apoyar a los papás y a los docentes para que puedan desenvolverse en el día a día. Obviamente que en estos 25 años cambiaron muchísimas cosas y una tiene que ir adaptándose a esas variantes. Lo lindo de esto que el chico chiquito te quiere o no te quiere y se brinda al máximo.

La ingenuidad no cambió…
Eso no cambió. Es lo único que se mantiene igual. La apertura de los nenes es total. Si vos le das cariño, ellos lo aceptan. Los chicos llegan a los 3 años y cuando se van a los 5, el progreso es enorme.

¿Hay cierta desconfianza por parte del chico a esa edad?
Y el Jardín es la primera sociedad y la verdad que cuesta adaptarse. Hay que pensar que muchas veces son nenes únicos o tienen hermanitos y acá somos muchos. Entonces, a veces cuesta bastante y dependerá de cómo acompaña el papá el cambio. Pero por suerte este año tuvimos una adaptación bárbara y en dos semanas ya estaban todos integrados. Los chicos son así. Únicos.

Recién se te acercó una nena y te regalo un caramelo…
Era un bon o bon por la semana de la dulzura. Entonces esas cosas son impagables. Yo ya soy grande, y a veces me preguntan ¿por qué sigo acá? Por el amor de los nenes. Los nenes son lo mejor que tenemos.

¿Algo más te gustaría decir para cerrar la nota?
Agradecerles a todos los padres y a todos los nenes por esta compañía. Y al Club Los Andes decirle que tenga presente que hicieron una obra maravillosa. Crearon tres niveles educativos ejemplares: el Jardín, el Primario y el Secundario. Muchas gracias en serio.


 

Miércoles 4 de Julio de 2012 | Area Educativa


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