Color local

A pesar de la derrota, hay varios temas por abordar: Hermoso trapo gigante desplegó el público local, el bautismo de Leandro Albornoz, la vuelta de Leonel García Barros, los reencuentros y el adiós a la paternidad Milrayitas.

Por Pablo García

YO QUIERO A MI BANDERA: Comenzó el carnaval ni bien el Milrayitas saltó al campo de juego: los hinchas desplegaron una nueva y amplia bandera que casi ocupa el largo de la tribuna Palacios. El grito y el aliento eran únicos para arrancar los aplausos de la platea y las populares de socios, maravillados con semejante espectáculo. Incesante apoyo de la popular al equipo, que fue desdibujando su juego como el día: el pasaje de estar soleado a la oscuridad de las nubes. La fiesta en las tribunas siguió toda al tarde, aunque faltaba contagio en el campo de juego. Quizás las esperanzas de los simpatizantes de Los Andes fueron como el telón de cierre de una nueva jornada en el Gallardón: “sobre llovido, mojado”.

DEBUT DEL PIBE: Con tan solo 19 años, Leandro Albornoz tuvo su bautismo sagrado en el mismísimo Gallardón. El apodado el mini-Mena (por el parecido a su compañero Alejandro Mena) tuvo la difícil tarea de controlar al experimentado Damián Castagno. Sin embargo, el lateral zurdo, que llegó hace un par de años procedente de las inferiores de Defensa y Justicia para luego jugar en la cuarta Milrayitas, también se lanzó al ataque por la punta aprovechando su velocidad y creó algunas paredes con Tridente y García Barros. El pibe llegó hace muy poco a la Primera de Los Andes cuando lo subió Damián Timpani, junto a Adalberto Beltrán y Jorge Vega, y Cascini encontró en él condiciones como una nueva alternativa a la falta de Emir Ham, quien sigue recuperándose de una distensión de la pierna izquierda.

LA VUELTA DEL CHUECO: Casi una rueda más tarde, Leonel García Barros volvió a jugar en el equipo, tras superar la fractura de su peroné. El Chueco se juntó por su sector con el debutante Albornoz y el Colo Tridente, generando una buena opción de ataque por la izquierda. Su larga inactividad le jugó una mala pasada y Cascini lo vio como primera opción para salir en el complemento.

VIEJOS CONOCIDOS: Damián Luna se enfrentó por primera vez a su ex equipo y estuvo saludando varios ex compañeros. Más complicado se le hizo a el Pelado Nieva, que hace mucho no juega allí, y aún más a Lucas Banegas que lo vió desde el banco. ¿Y en la platea? Por su lado, el coordinador general de inferiores, Damián Timpani, lo reconocieron por su pasado y estuvo charlando con dos personas que se ubicaron con los dirigentes de Nueva Chicago. El Negro Alcaraz estuvo junto a Claudio Leguizamón y Guille Ojeda, entre otros, observando las alternativas del partido. Quique Colliard charló con el Pato Grgona y Alejandro Friedrich, quienes ya habían estado en el Gallardón la semana pasada.

ADIÓS PATERNIDAD: Tras la nueva caída, Los Andes perdió la paternidad que tenía sobre el Torito de Matadero. Ahora ambos equipos ganaron 31 partidos en el historial general y el Verdinegro conserva una racha positiva ante el Milrayitas de tres victorias y un empate, en estas dos últimas temporadas.

LO QUE VIENE: Mañana el plantel tendrá el día libre y volverán a los entrenamientos el miércoles a la mañana en el predio de Pasteleros, preparándose para el encuentro en que Los Andes deberá visitar a Tristán Suárez el próximo domingo 4 de marzo a las 17.00 horas. Leandro Corulo, quien apenas pudo jugar cinco minutos, sufrió un esguince en la rodilla derecha aunque mañana (martes 28 de febrero) le harán una resonancia magnética para saber cual es la severidad de su lesión.

Lunes 27 de Febrero de 2012 | Fútbol Profesional


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