Nuestro orgullo

Estábamos en deuda. La palabra del juvenil Martín Rose después de su paso por el Reality Show Football Cracks. En esta nota, el por qué de su salida anticipada y algunas fotos inolvidables. Siempre con la Milrayitas a todos lados...

 

Por Leandro Saltamerenda

¿Cómo analizás tu paso por  Football Cracks?
La experiencia, desde lo personal, fue buena porque traté de hacer las cosas bien y aprendí mucho. Pero en el plano de la convivencia no me gustó. No por los chicos porque me llevaba de 10 con todos y nunca tuve votos en contra para dejar la Academia. El problema eran las irregularidades en el día a día y la producción. Ellos lo tomaban todo como un Gran Hermano y yo fui a jugar al fútbol. No a hacer show.

Se dieron muchas versiones sobre tu salida. Muchos creyeron que tu decisión de abandonar el Reality fue apresurada, ¿lo pensaste bien antes de regresar al país?
No, apresurada no fue. Ya en la primera semana estaba incomodo y me quería volver. Y le pasó lo mismo a otros 9 chicos más. Pero vino el productor general y armó toda una escena para que nos quedemos. Nos trataron de convencer con Zidane, Francescoli, y bueno, ¿qué íbamos a hacer? La mayoría aceptamos. Pensamos que iba a cambiar. Pero tenían razón los dos participantes que se habían ido antes. Siguió todo de la misma forma y los productores empezaron a buscar que nosotros reaccionemos para dejarnos mal parados delante de las cámaras. Y eso a mí no me gustó para nada. Entonces con el chileno y el uruguayo decidimos venirnos.

¿Fue un desafío adaptarte a ese estilo?
Y, las primeras horas se me hicieron difíciles. Además, a los cuatro días ya había cumplido años y me sentía medio mal, solo. Pero después lo empecé a superar. Y hay algo que quiero dejar en claro: no me vine porque extrañaba. Eso era lo de menos. Porque a mí lo que más me gusta es jugar al fútbol.

Antes hablaste de Zidane, de Francescoli. Para un joven como vos debe haber sido algo soñado tenerlos tan cerca…
Sí, fue único. Practiqué con ellos, los veía cómo jugaban, siempre tenían algo para decirte, para que corrijas, y eso es impagable. La verdad que no lo voy a olvidar más.

Conviviste con chicos de otra cultura, de otras ideas, ¿cómo fueron esas vivencias?
En ese sentido, muy bien. Nos llevábamos espectacular entre nosotros. De eso no me puedo quejar. Las amistades fue lo mejor que me llevo del Reality. Es más, ahora que volví, seguimos en contacto por Internet y me preguntan cómo estoy. Y después, con el tema fútbol, es como que nosotros somos re diferentes. Somos muy efusivos, muy emotivos. En cambio, ellos miran más lo táctico, el juego en sí, y por eso nos admiran tanto.

¿Pudiste imponer tu pasión por Los Andes?
(Se ríe)
Sí, y lo peor de todo es que me cargaban. El mejicano jugaba en Cruz Azul, el uruguayo en Defensor, el chileno era de la U de Chile... Pero no me importó. Con orgullo les explicaba a todos nuestra historia, la categoría donde estábamos. Y lo mejor es que la camiseta de Los Andes la llevé a todos lados. Cada día que pasaba la hacía más conocida.

¿Cómo viviste esta difícil situación del equipo a la distancia?
Con nervios, ansiedad. Cada vez que podía llamaba a mi casa y preguntaba cómo estaba todo. Por ejemplo, cuando jugábamos con San Carlos, llamé a mi papá el sábado y cuando me dijo la noticia de qué íbamos a la Promoción, no le creía. Entonces, después entré al Facebook y me quería matar. La verdad, me partió al medio.

Volviendo al plano individual, ¿cómo estás del esguince de tobillo?
Me voy recuperando de a poco, todavía me molesta. Y eso también influyo en la decisión de irme. Porque yo me lesioné en el certamen y no fueron capaz de ver cómo estaba. Me dejaron de lado. Lo más lógico hubiese sido que me curen allá y después vuelva. Pero ya está.   

¿Cómo fue el recibimiento de tus compañeros de Primera?
Bien. Algunos me cargan, otros se ríen. Capaz, lo único que lamentan es que era una oportunidad única para mí, pero bueno, después les expliqué todo cómo fue y me entendieron.

Después de esta experiencia, ¿qué esperás para lo que se viene?
El crecimiento, la maduración personal. Ahora cumplo cuatro meses con el plantel profesional y ojalá que siga aprendiendo. Es como que la cabeza te va cambiando constantemente y espero asimilarlo de la mejor forma. 

 

UN TESORO: Fotos en el Bernabeu, con Zidane, Redondo, Figo. No se puede pedir más. Gracias Martin por llevar a todos lados el nombre Los Andes...

 

Martes 28 de Junio de 2011 | Fútbol Amateur


subir