¿A ver dónde estoy?

Las cerámicas de los socios padrinos ya brillan en la pared del polideportivo detrás de la tribuna Palacios. Emoción y deuda saldada. Próximamente se hará la presentación formal. La esperamos con los brazos abiertos...

Por Leo Torresi

Frío. Harán unos diez grados, como mucho. Tito Villani igual vino con la bici. Si está Tito Villani con los pantalones de grafa son buenas noticias par Los Andes. Es Tito: le digo de sacarse un foto y se saca la gorra. “Dale, ponete”. Atrás de Tito están las cerámicas. Colocadas: un montón. “Familia Braile”; “Blacky”, “Familia Telechea”, "Amleto Sciamarella", por mencionar algunos nombres.  Valen igual que todos, que son muchos.

Son las firmas de los socios padrinos de la obra del polideportivo, atrás de la tribuna Palacios. Así empezó todo: una cerámica con el nombre propio, o de la familia, o de alguien a quien recordar, representaba un gesto de presencia amorosa y a la vez una colaboración económica.

Con el dinero recaudado comenzó la obra. No era tan fácil: primero hubo que desmontar todo el terreno y rellenar de tosca el gran pozo.  Los almanaques del CALA fueron una idea brillante de los iniciadores del proyecto: Tito, y Sebastián Ricciarduli. Un lujo que sumó recursos, igual que las rifas -aquellas camisetas donadas por Chicho Maidana, Dany Vega, el riojano González- y cantidades de donaciones y colaboraciones individuales.

Llegó el cemento, pintado de rojo. Y el alambrado y la iluminación para la primera de las dos canchas. Con mucho por delante por hacer, el poli empezó a ser muy útil a la actividades que ya existían en el club. Y las que se fueron sumando, como el handbal femenino.

Aunque el dinero había sido bien aprovechado para las obras, la colocación de las cerámicas era una deuda. Con el sector mucho más protegido -la colocación de rejas fueron parte de las obra- llegó el momento. Y en estos días, si el clima lo permite,  la pared quedará completa.

Tito vigila y le da charla al albañil. “Es una emoción y a la vez un alivio por haber cumplido”, dice. “Era una deuda y ahora es una alegría. Muchos socios colaboraron con pasión con este proyecto. Queda trabajo por hacer, pero ya le permitió al club, igual que sucedió con la renovación del gimnasio, ir ganando espacios para las actividades que se sumaron”, valora Walter Morán, el secretario del club.

Este sábado muchos de los que vayan a ver el partido a la tribuna más grande del mundo, tendrán la posibilidad de espiar y distinguir su nombre o el de sus amigos. Ya habrá una presentación formal.  

Jueves 23 de Junio de 2011 | Polideportivo

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