El amigo catalán

Conocemos la historia de Damián Timpani, actual ayudante de campo de Mario Rizzi. Su presente en Los Andes, su anterior paso como jugador, la experiencia europea y la relación que lo une con el Barcelona de Lío Messi. Ni más ni manos...

Por Leandro Saltamerenda

Inevitable. Es el tema de agenda. El mundo del fútbol habla del Barcelona. De su juego, de Lío Messi, de sus genialidades. Y por Los Andes no son ajenos a él. Tal es así que hay una persona dentro del plantel que puede opinar con conocimiento de causa. ¿A quién nos referimos? Al ayudante de campo Damián Timpani, ese jugador que vistió la camiseta Milrayitas y se dio el lujo de ascender en 1994. Pero, ¿cuál es la razón que une al ex defensor con el Barça? Es que mantiene una amistad con Tito Vilanova, colaborador de Josep Guardiola y con quien jugó dos años en el Elche español. Y por si fuera poco, Timpani también compartió vestuario con el mísmismo Pep. ¿Cómo? Sí, fue cuando jugaba en el Murcia en el 2005 y el catalán se entrenó allí después de ser sancionado por un caso de doping. Este es un breve repaso por su historia, de presente a pasado...


¿Cómo estás viviendo esta etapa en Los Andes?
En un principio, mucho mejor de lo que esperaba y contento a la vez porque se ha podido revertir una situación muy difícil para el club. Cuando llegamos estábamos muy mal y creo que hemos progresado bastante. Por suerte pudimos cortar esa racha de derrotas y hoy por hoy volvimos a sentirnos importantes.

Este rol de ayudante de campo es nuevo para vos, ¿qué analisis personal haces?
Esta es la primera vez que me toca estar en un cuerpo técnico como colaborador y por suerte estoy tranquilo. Creo que me integré bien con los chicos y estoy confiado de que podemos seguir por este camino.

¿Qué sea Los Andes tu primer equipo como parte de un cuerpo técnico te dice algo?
Sí, sin dudas. Yo ya jugué acá como jugador y sé todo lo que representa. Es un club grande, súper cumplidor y que siempre tiene aspiraciones importantes. Además vine con Mario, a quien lo conozco de mi etapa en All Boys y eso influyó muchísimo. Así que lo disfruto y vivo el día a día.

¿Qué recuerdos tenés de tu anterior paso como jugador?
Aquel momento también fue algo increíble. Yo estaba en Chaco For Ever en el Nacional B, nos habían dejado de pagar y no tuve más remedio que buscar un nuevo camino. Y agradecido de llegar a un equipo muy bueno como Los Andes, con grandes compañeros: el Bichi Fuertes, Cacho Córdoba, Arrevillaga, que es un amigo. Pero lo más importante es que hicimos una gran campaña y terminamos ascendiendo.

Se ve que dejo una marca importante…
Sí, porque me sentía bien y tenía tan solo 24 años. Y después cuando ascendimos tuve un par de ofertas y yo elegí irme con el Chulo Rivoira a Almirante Brown. Pero ese título me marcó; lo valoro mucho. Y más tarde continué en Chicago, Almagro y terminé mi carrera en España.

¿En cuánto creciste con esa experiencia en el Viejo Continente?
Muchísimo. El cambio fue grande desde donde se lo mire. Desde el momento que en el ascenso argentino las vendas las tenías en cualquier lado, y llegar allá y preocuparte solo por ir a entrenar. Porque después te daban todo. Son recontra profesionales, respetuosos, los campos eran increíbles y ni hacía falta pensar si llovía o no a la hora de trabajar. Es como que pasas a un nivel de excelencia y solo disfrutas el jugar.

¿En Los Andes pudiste implementar mucho de los trabajos que aprendiste allá?
Sí, y por lo general son a los más chicos a los que gusta más. Sienten curiosidad, me piden que les expliqué, que les de otras variantes... Sin dudas creo que es un buen método de trabajo. Hoy por hoy el Barcelona es el mejor equipo del mundo y son todos trabajos de reducido. Y yo tengo la suerte de que el ayudante de campo de Pep Guardiola es Tito Vilanoba, quien fue compañero mio durante dos temporadas en el Elche y creamos una linda amistad. Es más hicimos juntos el curso de entrenador y cuando me comunic con él siempre me dice que son ejercicios cortitos, dinámicos, de mucho intercambio. Es para aprovechar.

Entonces hay un lazo entre Los Andes y Barcelona…
Sí, mínimo, jaja. Pero no me puedo quejar. Soy un agradecido por todo lo que me tocó vivir y también por este momento acá en Los Andes. Y lo tengo bien claro, eh. En el fútbol los tiempos son muy cortos y hay a que disfrutarlos en todo momento.

 

Jueves 5 de Mayo de 2011 | Fútbol Profesional


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