LOS ANDES 1

El equipo intentó jugar por abajo y con paciencia. Ganaba bien con un gol de Tridente y tenía superioridad numérica. Pero en una distracción llegó el empate del Gallito. Fue empate y a masticar bronca. Una lástima...

Por Leandro Saltamerenda

Se habían renovado las ilusiones. Después de la mala campaña en la primera rueda, Los Andes debutaba en el 2011 frente a Deportivo Morón y su gente demostraba absoluta fidelidad. Más de uno decidió volverse antes de sus vacaciones para acompañar al equipo y el marco, pese a la última posición, era impactante. Estaban todas las condiciones dadas para volver al triunfo y cortar la racha maldita de 22 partidos sin ganar. Pero no pudo. Otra vez el destino le jugó una mala pasada y el Milrayitas debió conformarse con el empate. Fue más que su rival, mostró buenos pasajes de fútbol y hasta tuvo superioridad numérica en los últimos 25 minutos. Y ni así logró reencontrarse con la victoria. Sin embargo, ese aplauso cerrado que se escuchó cuando el árbitro Nicolás Lamolina marcó el círculo central dio un veredicto poco común para estas épocas: aprobado. Sí, la sensación final fue de cambio, de mejoría. Ahora habrá que ratificarlo con Barracas…

Sorprendió la visita en el inicio. El conjunto de Cachín Blanco mostró autoridad y rapidez en sus decisiones para imponer su dominio. En cambio, al Rojo le costó encontrar su lugar en el campo. Quizás por los nervios del debut o los esfuerzos lógicos de la pretemporada. Pero lo cierto es que en el primer cuarto de hora, el Gallo tuvo más la pelota y asedió con peligro el área defendida por Walter Cáceres. Tal es así que Cubito tuvo que lucirse ante un cabezazo a quemarropa de Barrios Suárez. Así estaba planteado el partido. Morón se animaba y el CALA, más allá de un taco de Marcos Ramírez que se fue besando el palo izquierdo de Alejandro Migliardi, no creaba situaciones. Y cuando todos esperaban respuestas de los refuerzos, un jugador de la cantera fue quien contagió al público y a sus compañeros. Se trató de Leonardo Fino, ese volante central elegante que le tocó adaptarse al rol de marcador de punta y no le pesó.

Sí, el temperamento y algunas sutilezas del 3 cambiaron el rumbo del encuentro. Hubo efecto domino. Porque el Milrayitas se sacó de encima la mochila y Morón lo sintió. La dupla Gandarillas-Friedrich ganó la batalla del mediocampo y Jonatan Tridente empezó a hacer de las suyas. Por derecha, por el medio o recostado en la izquierda. Lo cierto es que el Colo era el hombre más activo del ataque y casi abre el marcador con un remate que se iba por arriba del travesaño. Era otro Los Andes. Más vistoso, más incisivo, más solidario para recuperar la posesión del balón. Hasta mereció irse arriba al descanso, pero el derechazo de Darío Ruiz, previa asistencia de Marcelo Burzac, se fue desviado.

No bajó el pie del acelerador. Jugó el segundo tiempo con la misma intensidad. Fue ambicioso y paciente a la vez. Porque apretó a su rival en cada rincón del campo y esperó el momento justo para golpear. Es verdad, quizás abusó mucho del tiki tiki, pero no traicionó sus ideales. Y así se fue acercando al primer gol del partido. El 1-0 estaba al caer y llegó. Darío Ruiz recuperó una pelota pérdida, envió un centro pasado y Tridente, solo por detrás, se tiró de palomita para llevar a seis su cuenta personal en el torneo. Golazo, viejo. A gritarlo con el alma. Hace cuánto esperabas ese grito en el Gallardón…

Y la mesa parecía estar servida. Los Andes ganaba 1-0, jugaba bien, Morón no encontraba el rumbo y además se quedaba con un jugador menos por la expulsión de Damián Akerman. ¿Todo definido?, pensaste. Te equivocás... Es que el local se durmió a la salida de un tiro libre, el Gallo armó una jugada rápida por la derecha y Ponce, después de un primer intento fallido, venció la resistencia de Cubito. Nada qué hacer para el 1 y el empate visitante. ¿Cómo explicarlo? Simple. Un descuido y a buscarla adentro…

Todavía tenía poco menos de media hora por delante para ganarlo. Entonces, el Rojo hizo catarsis y otra vez se le fue encima al Gallo. Tomó todos los rebotes, le quitó por completo la pelota y contó con varias oportunidades para desnivelar. Pero la historia ya estaba escrita. Ni los remates de Damián Cirillo y el ingresado Rodrigo Acosta tuvieron destino de red y el partido terminó en tablas.

Pese al resultado final, las conclusiones positivas esta vez no faltaron. Apareció el fútbol que tanto pregona Mario Rizzi, Friedrich sumó un socio (Gandarillas) ideal  en la recuperación, el Colo Tridente volvió ser el Colo Tridente de las viejas épocas, los pibes Corulo y Fino estuvieron dentro de los picos más altos del equipo, y por lo último, y lo más importante, es que este grupo quiere recomponer la relación con la gente. Por lo pronto, ese reconocimiento del final algo dice. Algo cambió… 


SINTESIS

Los Andes (1): Walter Cáceres; Darío Ruiz, Marcos Ramírez, Leandro Corulo, Leonardo Fino (ST 37` Ignacio Ruano); Gabriel Gandarillas, Alejandro Friedrich; Marcelo Burzac, Jonatan Tridente; Luis Rodríguez (ST Rodrigo Acosta) y Damián Cirillo. Suplentes: Luciano Díaz, Martín Pucheta, Maxi Barreiro, Federico Arias y Pablo Villalba Fretes. DT: Mario Rizzi.

Dep. Morón (1): Alejandro Migliardi; Rodrigo Acosta; Hernán González, Guillermo Báez, David Reano; Sergio Ponce (ST 36` Gustavo Pinto), Federico Iñiguez (ST 45` Sebastián Pérez), Hernán Bruno, Nahuel Chacón (ST 19` Carlos Escudero); Diego Barrios Suárez y Damián Akerman. Suplentes: Diego Ezquerra, Juan Pablo Rochi, Gastón Ada y Mauro Sconocchiari. DT: Oscar Blanco.


Goles: ST 10` Tridente (LA) y 21` Ponce (DM).

Amonestados: ST 2` Ramírez (LA), 35` Escudero (DM), 40` Burzac (LA) y 45` Reano (DM).

Expulsado: ST 20` Akerman (DM):

Arbitro: Nicolás Lamolina.

Asistentes: Andrés Prendel y Gerardo Carretero.

Cancha: Estadio Eduardo Gallardón. 

Recaudación: $ 13.661 


 

Martes 1 de Febrero de 2011 | Fútbol Profesional

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