Recuerdos de campeón

Nos preparamos para la vuelta. Triunfo con Tense, 0-0 con el escolta Tigre y el festejo ante el Docke. El viernes será el estallido. A esperarlo...

Por Jorge Manuel Fernández Suárez

A esta altura, la fiesta y alegría que era ver jugar a nuestro equipo se multiplicaba cientas de veces. La seguridad sobre la victoria final había pasado de ser sólo de un joven idealista a toda la hinchada; en la semana previa al partido y a consecuencia de no tener actividad el fin de semana, se jugó un amistoso con Defensores de Belgrano en Núñez, que ganamos 1-0, con un golazo de Reynoso.

Platense tenía un gran equipo que con el correr del torneo se había afianzado y estaba jugando a gran nivel con su estrella Juan Carlos Morrone, que a fin del torneo sería vendido al Lazio de Italia. Sin embargo, Los Andes inició el partido a toda orquesta, un vendaval que pronto se reflejó en el marcador. Farías abrió la cuenta y Migone estiró el marcador. Pero Morrone descontó para Tense y, apenas iniciado el complemento, empató a través de Noya. Desde ahí nuestra hinchada duplicó su aliento. La matraca gigante del Gallego Ramiro sonaba sin cesar y el gran cartelón con los delanteros con su "Pa que bailen los muchachos" se agitaba. Así el equipo alcanzó un nivel superlativo y llegó un tremendo cabezazo de Farías que selló el 3-2 para el CALA. El final del partido fue un delirio, las radios portátiles traían la noticia del empate de Tigre con Talleres (RE) y estirábamos la ventaja a 6 puntos de ventaja con 6 partidos por jugar. Acariciábamos la gloria, nadie se quería ir del estadio y se enronquecían las gargantas y las manos rojas de tanto aplaudir.

En un domingo desapacible, con lluvia previa y nubes amenazantes durante todo el partido, llegó la prueba definitiva: Tigre, que en San Martín tenía la última oportunidad de frenar a nuestra locomotora ("chuf-chuf es la máquina del sur" o "que maroma es la máquina de Lomas"). José Curti armó un excelente tramado defensivo que los dejó sin posibilidades de victoria: Salas era un mediocampista convertido, por la circunstancia, en un zaguero completo, con la técnica y firmeza necesarias para ser el patrón del área; Abril tuvo el gran mérito de trabajar en ambos laterales con gran eficacia, cumpliendo como marcador de punta derecha (que no era su verdadero puesto) con una dignidad asombrosa; Giaimo, por el cual se pagó 100 mil pesos a River, poseía riqueza técnica y gran marca y era decisivo con sus abanicos para cubrir la línea de gol, Osvaldo Diez, además de ser el capitán del equipo, tenía una vasta experiencia y su presencia en el equipo era importantísima.

El resultado final ante el escolta fue 0-0 y se notó la ausencia de Pedutto. Pero la fiesta estuvo en la tribuna con fuegos artificiales, papelitos, la matraca gigante, pitos, bombos, cantos hasta quedarnos afónicos y la despedida reiterando el hit que se venía cantando desde el primer partido contra el Porve: "Dale campeón, dale campeón". Y seguimos gritando hasta la estación de San Martín y aún en el tren de regreso a Retiro, ante el asombro de los ocasionales viajeros.

Para ese momento, se había iniciado la campaña para captar 2.000 socios vitalicios y así poder construir la tribuna que luego fue denominada Horacio Palacios. Mi respuesta fue inmediata y me adherí. Antes de enfrenta al Docke, un reportaje al presidente del club, Don Vicente Samaniego, destacaba: "Descendimos en 1954 y el golpe fue acusado por todos. Entonces alguien presentó la idea de construir una pileta de natación. No teníamos fondos, pero el proyecto era hermoso. Y poco a poco, a medida que crecía el monto de la deuda fuimos agrandando en nuestra mente, el tamaño del natatorio. Y así llegamos a la pileta olímpica de 50 por 20". "En los Registros sociales, recientemente depurados, tenemos 13.000 afiliados netos y con esa base nos lanzamos la ampliación de las instalaciones del estadio. Necesitamos ocho millones de pesos (m/n) para hacer realidad una cancha para 35.000 espectadores y la formula para financiar las obras es simple: buscamos hacer 2.000 socios vitalicios, cada uno de los cuales contribuirá con $ 5.000 desglosados en 20 cuotas de $ 250. Hace veinte días que iniciamos la campaña y el éxito alcanzado permite vaticinar que el 15 de noviembre podremos dar comienzo a los trabajos", afirmaba el dirigente Milrayitas. Y el reportaje finalizaba: "El rumbo ya está trazado. Ahora el Aconcagua está allí, al alcance de la mano, por más que la sede siga en Lomas, en la misma zona que lo vio nacer hace cuarenta y tres años".

El partido contra Sportivo Dock Sud se vivió en ese estado de euforia colectiva que se manifestó a partir del partido con Platense. A esa altura nadie dudaba de la obtención del campeonato: Los Andes a ritmo de campeón y Tigre que se caía a pedazos. La gran jerarquía con que se plantó el Milrayitas permitió desde el primer momento que tomara las riendas del encuentro, siendo Baiocco de volea quien inaugurara el marcador. En un partido totalmente dominado por el Rojo había un jugador del Docke que llamaba la atención, un jovencito llamado Oscar Tomás López, que cada vez que agarraba la pelota hacía maravillas. No hace falta aclarar que luego sería ídolo de nuestra hinchada…

En el segundo tiempo la eficaz actuación del equipo produjo un cierto relajamiento en la tribuna, preocupados todos por saber el resultado de Tigre. Después de una gran jugada de Pedutto, quien se proyectó desde el medio campo eludiendo luego a Colman y le cedió el balón Reynoso, que remató con gran violencia y concretó el gol.

Desde ahí hasta el final se multiplicó el aliento, algunos veteranos se pellizcaban para dar crédito a lo que estaba aconteciendo. Los más jóvenes se preparaban para invadir la cancha. El empate de los de Victoria ante Quilmes nos dejaba con siete puntos de ventaja, siendo ocho las unidades que quedaban por jugar. Casi campeones…

Continuará…

 

FOTO 2: El 3-2 a Platense ya era una realidad. Los Andes se preparaba para una nueva parada.

FOTO 3: Goldbaum atenaza la pelota en el partido ante Tigre

Martes 9 de Noviembre de 2010 | Datos y Estadísticas

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