Abel te enseña

Jornada inolvidable en el predio de Villa Albertina. El histórico Abel Da Graca dio una Clínica de Fútbol para los chicos de las Inferiores y todos agradecidos. "Es un orgullo poder colaborar con el club", explicó esta gloria de la institución.

Por Leandro Saltamerenda

Antes de subirse al avión se dio una vuelta por Villa Albertina y dejó su sello. El hombre en cuestión es Abel Da Graca, una gloria de nuestra institución. Hoy en Ecuador dando cursos para técnico, este volante de la década de los 80` aprovechó parte de su tiempo para brindar una clínica de fútbol y transmitir todas sus vivencias.  Y ellos escucharon atentamente, ya sea entrenadores (Tito Garay, Carlitos López, la Viejita Pizarro, y su hijo Hernán) como jugadores (desde la Séptima División hasta Infantiles). Sin dudas fue una jornada inolvidable. Además de focalizarse en la manifestación de los gestos técnicos, como perfeccionar la utilización del borde interno, Abel hizo mucho hincapié en la concentración y la dinámica, “que son los principios que rigen en el fútbol actual”. Pero, si les parece, en esta pequeña nota con el Sitio Oficial, repasamos sus sensaciones y algunos aspectos de su vida. Un Da Graca auténtico, un símbolo del club y que, como explica sobre el cierre del reportaje, un Milrayitas que nunca olvidará a ese amigo del alma llamado Jorge Ginarte.


¿En qué consistió la clínica que diste en Villa Albertina?
Desde hace tiempo pienso que se deben cambiar los métodos de entrenamiento en Divisiones Inferiores. En la Clínica destaqué la importancia de la enseñanza a los niños y jóvenes de la utilización del borde interno del pie para jugar al fútbol. Es de tan vital importancia, que sostengo que el niño que aprende a utilizar esa superficie de contacto con autoridad y perfección ya sabe jugar al fútbol. Después su biotipo, su talento, su inteligencia dirán hasta a dónde puede llegar. Y para enseñar a utilizar el borde interno del pie es preciso tener en el lugar de entrenamiento un frontón. Les dejé a los entrenadores de Los Andes una cantidad apreciable de ejercicios al respecto.
 
¿A simple vista qué conclusiones te llevas de las Inferiores de Los Andes?
Qué hay mucho por hacer y que con la colaboración y creencia de los dirigentes se pueden realizar en el predio algunas mejoras que incidirán directamente sobre la mejoría de los jugadores en su aprendizaje. Y no son caras para concretar desde lo económico. Una cancha de fútbol continua, cerrada, de 20 X 40 metros con pared de un metro y alambre hasta los cuatro metros y red arriba, cuyas paredes servirán de frontón para un número importante de pequeños futbolistas.
 
¿Qué significa para vos que tu hijo esté trabajando en el club?
Una alegría y un orgullo. Qué alguien de la familia Da Graca siga en el club es muy bueno. En el fútbol se han perdido algunas tradiciones y costumbres, leyendas y fábulas, que van escribiendo la historia de los clubes. Quizás Hernán, algún día vea cristalizar su trabajo con chicos que hoy tiene jugando en la Primera de Los Andes. Es un enamorado de la profesión, es creativo y trabajador, le auguro un futuro exitoso.
 
El ya manifestó que sería un sueño poder trabajar con vos de manager…
Me halaga que piense así, y a mí también me gustaría trabajar con él. No lo descarto para más adelante
 
Y, ¿cómo llevás el hecho de vivir lejos del país y de tu familia?
Es todo un tema. Yo fui un jugador de fútbol que tuvo una campaña importante. Siete años en el Deportivo Cali y dos en el Cúcuta Deportivo, y aquello también era estar lejos de la familia, pero ahí estaban mi señora y mis hijos para poder sobrellevarlo mejor. Después en el 2006 volví a Cali como manager, estuve dos años y ahora estoy en Ecuador, convocado por la Federación Ecuatoriana de Fútbol para dictar clases en los Cursos de DT. Pero este fue el peor año de mi lejanía con los afectos, porque perdí a mi mejor amigo, a mi hermano varón que no tuve, a Jorge Ginarte, el mejor entrenador que conocí, el más creativo, el mejor dirigiendo, pero por sobre todas las cosas el mejor amigo. Estuve una semana sin poder dar clases porque no podía parar de llorar. Ahora, la mejor manera de honrarlo es trabajar sus enseñanzas y sus consejos.
 

 

Viernes 5 de Noviembre de 2010 | Info Diaria

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