Hogar dulce hogar

De vuelta en casa. El profe Marcos Díaz, fiel ladero del recordado Ginarte, se convirtió en nuevo integrante del cuerpo técnico de Néstor Ferraresi. "Estoy dispuesto a brindarle todo a mi Los Andes querido", expresó Marquitos.

Por Leandro Saltamerenda

No es un déjà vú. Es la realidad. El profe Marcos Díaz, aquel joven colaborador del Gran Jorge Ginarte, volvió a las andanzas. Con más canas, más años, más experiencia... Otra vez está en Los Andes. Como a principios del 99`. Como cuando le tocó subir a Primera en el 2000. Ahora, surgió esta chance de sumarse al cuerpo técnico de Coqui Ferraresi y no la desaprovechó. Dijo que sí. Como iba a negarse a su Los Andes querido. Y en uno de los mejores momentos de su vida. Con sus Escuelitas de Fútbol haciendo furor en Lomas y disfrutando del nacimiento de su beba Sofía. Marquitos está de vuelta, señores. Disfrutemos este mano a mano con el Sitio Oficial...


¿Qué significa este retorno a la institución?
Me agarra en una etapa de mi vida bárbara, en un momento que  de nostalgia y alegría a la vez. Porque estoy en mi casa, en mi barrio, en mi lugar y me trae a la mente muchos recuerdos… Me trae a la mente Jorge Ginarte y me trae a la mente aquella campaña hermosa del 99/00. Y ahora me toma en un presente ya completamente maduro, con diez años más de experiencia y de capacitación, y dispuesto a brindarle todo a mi Los Andes querido.

Como les sucede a todos debe ser difícil para vos asimilar esta mala racha que está pasando el equipo…
Seguro, no se esperaba. Pero uno cuando encara un proyecto o empieza un nuevo trabajo piensa siempre en lo mejor. Nunca espera lo peor. Yo tengo bien en claro que se formó un plantel para pelear arriba, que está capacitado para luchar por cosas importantes y que lo vamos a encaminar hacia eso.

¿Cómo tomaste esta posibilidad que te da el club y el cuerpo técnico?
Muy bien. Agradecidos a todos. La verdad que a Coqui (por Néstor Ferraresi) no lo conocía y al profe Walter (por Soria) tampoco. Pero estoy sorprendido. Porque además de ser buenos profesionales son buena gente. Yo vengo desde afuera y me brindaron la posibilidad de trabajar sin problemas. Me abrieron las puertas y la chance de estar a la par de ellos. Así que muy contento. Desde ahí es donde yo veo que vamos a salir adelante. Todos estamos tirando para el mismo lado y no me olvido de los jugadores y los dirigentes. En este aspecto tiene que estar la clave. Esto es una cadena, y en una cadena los eslabones deben estar todos unidos. Si nos mantenemos juntos no podemos fallar.

Te encontraste con un plantel amplio, ¿trabajar con dos preparadores físicos, además de personalizar el trabajo, te permite puntualizar algunos aspectos?
Le da más calidad de trabajo a los jugadores. Es decir, tenés la posibilidad de que los muchachos que estén más relegados tengan la chance de ponerse a punto y puedan estar en ritmo cuando el técnico lo disponga.

Llegaron en un momento delicado, ¿el presente afectó el rendimiento físico?
Lógicamente. Ellos vienen golpeados en la parte anímica y no están del todo bien en lo físico. Y todo es producto de que no se dan los resultados. Vamos a ver si consiguiendo un triunfo salimos de esto. Tiene que haber un click para cambiar la mentalidad y empezar de cero de vuelta.

A muchos de los jugadores (Ruiz, Bogao, Martínez, Barros) los conoces porque los has tenido en Inferiores, ¿cómo fue reencontrarte con ellos?
Para mí fue una alegría muy grande. Cuando yo trabajaba en Inferiores quería que la mayor cantidad de chicos posibles puedan nutrir a la Primera División y hoy se cumplió. Es una satisfacción enorme verlos en un entrenamiento y defendiendo esta camiseta. Además es muy bueno porque nos conocemos mutuamente y ya saben como trabajo. Es como ahorrar un paso. Y también me permite saber a mí lo que ellos pueden dar.

Recién hablabas de los recuerdos, ¿qué fue lo primero que se te cruzó por la cabeza cuando te tocó entrar al Gallardón?
Mirá, voy a contarte algo. Ayer (por el jueves) llegue antes al entrenamiento y cuando entré al vestuario pensé que venía Jorge Ginarte. Y me vinieron un montón de cosas a la mente. Un montón de anécdotas. Yo tenía una excelente relación con él. Jorge era primo de mi suegra, entonces había un vínculo más familiar, más allá de lo laboral. Y fue como dije al principio. Un sentimiento de nostalgia y alegría a la vez.

Seguramente Jorge debe estar queriendo lo mejor para vos y para Los Andes…
Sí, ni hablar. El siempre lo quiso a Los Andes y era de Lomas. Y toda la gente del club lo sabe. Desde arriba nos está apoyando.

Viernes 8 de Octubre de 2010 | Fútbol Profesional


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