Recuerdos de campeón

Y llegaron los partidos con Banfield y Temperley. ¿Resultados? Triunfos de Los Andes, por supuesto. Una campaña redonda...

Por Jorge Manuel Fernández Suárez

Llegué al clásico muy nervioso, pero optimista. No solo por las actuaciones previas, sino porque también el historial favorecía a Los Andes. Banfield se había reforzado muy bien y contaba con una figura emergente, como Luis Suárez, que estaba acompañado por Osvaldo Zubeldía, Edilberto Righi (fue arquero del Seleccionado Argentino) y O. López. La gran expectativa que suscitaba el partido se vio reflejada en la gran recaudación y los 15 mil espectadores que vieron la victoria del Milrayitas por 3 (Baiocco y dos de Migone) a 1 (Suárez). Manuel Da Graca, una gloria de nuestra institución y líder de una dinastía, realizó el comentario del partido en el diario Correo de la Tarde en el que destacó: "Cumpliendo sobresaliente performance, merced a una óptima labor de conjunto, Los Andes dio cuenta de Banfield que cayó sin atenuantes. El aguerrido equipo de Lomas de Zamora justificó su actual posición poniendo de manifiesto condiciones que lo sindican como serio aspirante al halago máximo; poseedor de una notable defensa, sin ejercer estricta marcación supo resolver con solvencia todos los planteos de los ágiles adversarios, quitando y apoyando en todo momento a sus delanteros, estos sumamente peligrosos y de gran penetración".

El encuentro frente a Temperley, de visitante, fue una fiesta y tuvo su correlato en la cancha: nuestros jugadores brindaron una magnifica exhibición. Se destacó Migone que, pese a no haber marcado ningún gol, produjo jugadas brillantes y a una velocidad asombrosa desmembró totalmente el armado del Celeste. El delantero, junto a Reynoso, Baiocco y Figueroa, conformaba el “cuadrado mágico”.

De todas maneras, Dardo Dalmiro Migone, “Minguito el de la villa”, como lo hacía conocer una canción preparada para homenajearlo, era el jugador que más se lucía en las presentaciones del equipo. Para él, la pelota no tenía secretos: en su repertorio futbolero entraban "la marianela", "la rabona", los tacos, caños y sobre todos los enganches, que efectuaba indistintamente hacia izquierda y derecha. Pese a su poca altura cabeceaba muy bien y era sumamente efectivo frente al arco.

Luego de los tantos de Baiocco y Figueroa llegó el tercer tanto, una obra maestra: veloz contraataque, Migone encaró en medio campo rival, enganchó para la derecha, después para la izquierda, se sacó de encima a dos hombres y cuando quedó ante el arquero pateó al arco. ¿Gol? No, la pelota pegó sobre la línea en Elías, el rebote largo salió afuera del área, y Reynoso, con un espectacular disparo, puso el 3-0. Se pueden imaginar el delirio en la tribuna de Los Andes…

Tras el triunfo contra All Boys en Lomas, con gol de Migone, donde el comentario en la tribuna fue que se había notado la ausencia de Reynoso, nuestro equipo fue a Mataderos a defender la punta. Desde el comienzo, Los Andes se lanzó hacia el arco defendido por Piromalli, pero tuvo poca fortuna. Un remate de Baiocco y dos atajadas precisas impidieron que nos fuéramos al descanso con el marcador a favor. Mientras, Chicago contaba con un ataque excelente, donde Julio San Lorenzo, Calandria y Daquarti eran peligro constante.

En el complemento, un dudoso penal permitió a Calandria abrir el marcador. El tanto no hizo mella en el ánimo del equipo Milrayitas y, poco después, Migone, de cabeza, puso justicia al marcador. Siempre mejor Los Andes, el penúltimo minuto fue fatídico: desde un tiro libre frontal a 40 metros del arco de Goldbaum llegó el cabezazo de Daquarti que decretó la derrota. Hubo una jugada más en el área de Chicago, donde Molinari le hizo un evidente penal a Pedutto que ignoró el juez. Al instante grité con fuerza: “¡Penal, hijo de p…!”, pero concluyó el partido. En ese preciso momento siento una patada en la parte trasera de mi cuerpo, que me envía escalones abajo hasta aplastarme contra el “alambrado olímpico". Luego recuerdo perfectamente ser rodeado por hinchas de Chicago que hicieron de mí un "puching ball". Recibí diversos golpes y varios insultos. La pregunta recurrente: "¿A dónde fue penal, turrito?". Cómo salí de ahí se explica con mis 17 años y el excelente estado físico que contaba. Al escabullirme milagrosamente batí record de 100, 200 y 400 metros… Corrí hasta el tranvía 48 y mis pulsaciones fueron descendiendo lentamente. La única explicación de estar rodeado de rivales es que ya se habían ido la mayoría de los hinchas Milrayitas (antes no había división de populares) y era el único hincha que tenía una fe ciega que Los Andes sería el campeón.

Unión (Santa Fe) era un conjunto que tradicionalmente practicaba un fútbol bonito, aunque muy desequilibrado en su línea de ataque y defensa. Basto con la conexión entre Pedutto y Migone para que el dominio de las acciones fueran nuestras ¡Gol de Migone! Ya más tranquilos, Baiocco transformó un penal en el segundo y definitivo gol. Así, Los Andes recuperó definitivamente la punta y a partir de ese momento lideró hasta el final del campeonato, estableciendo una incuestionable superioridad…

Continuará…

 

FOTO DESTACADA: Una de las imágenes del partido entre Los Andes y Temperley, del 02-05-60.  Marrapodi, arquero del Cele, le gana en el salto a Migone. Igual, quedate tranquilo: la victoria fue Milrayitas...

Jueves 7 de Octubre de 2010 | Datos y Estadísticas

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