El Partido

Nos remontamos 66 años atrás. Un Los Andes-Almagro que fue histórico por varios motivos. La goleada 7-1 del Milrayitas, la reacción de los jugadores del Tricolor y los testimonios de los diarios de la época.

Por Pablo García

Comenzaba la segunda ronda del Torneo de 1944 y, nuevamente, se batieron a duelo, finalizando en una goleada y un escándalo.  En la primera fecha nuestro club no pudo festejar el regreso a Primera B porque Almagro lo recibió con seis goles, en la vieja cancha de Fraga y Estomba (una de los tantos campos de juego que tuvo). El Tricolor, que había perdido dos partido seguidos, se mantenía segundo a tres puntos del líder, Gimnasia y Esgrima de La Plata (finalmente obtuvo el campeonato). Los Andes no estaba lejos de los puestos de vanguardia (sexto), pero tenía una significativa diferencia en puntos con los dos más encumbrados.

A pocos minutos de comenzado el encuentro, Los Andes se puso 2-0, con goles de Calicho y D´Alesandro, aprovechando las desconcentraciones de la visita. Si bien el partido era parejo, a los 39´, Novo aumentó para el Milrayitas y puso la historia 3-0.

En el complemento se suscitaron las acciones que desencadenaron en un juego anormal. Almagro salió en búsqueda del empate y Raviolo logró el descuento. Poco después, el mismo jugador estrelló una pelota en el travesaño del arco defendido por Martinuzzi. A los 22´, comenzó el malestar de los jugadores de Almagro: la pelota pegó en la mano de Zava, que estaba en su propia área, pero el árbitro Pinciroli sancionó previa posición adelantada del delantero Tricolor, Tasín. Siete minutos después estalló la bronca de todo el equipo de Almagro: penal para Los Andes cuando Sabán trabó a D´Alesandro dentro del área. Airada protesta de los visitantes que no fue tenida en cuenta por el árbitro y R. Rodríguez convirtió el cuarto tanto. Los jugadores visitantes intentaron abandonar el campo de juego, pero fueron convencidos por el entrenador y dirigentes del Tricolor para que siguieran en cancha. Sin embargo, la protesta se mantuvo: en este caso fue “huelga de piernas caídas”. Algunos de los futbolistas visitantes se sentaron en el campo de juego, en medio de la disputa, en forma de mostrar su disconformismo con el fallo. Mientras, otros de sus compañeros cometían infracciones infantiles para ser expulsados: así, antes que finalice el partido, se fueron al vestuario Tasín, Montoya, Pantó y Raviolo. En aquel extraño contexto, Los Andes convirtió tres tantos y marcó cifras definitivas. Fue 7-1. Una histórica goleada, pero también recordada por sus incidencias.

Aquella tarde el Milrayitas alineó a Martinuzzi; Mendoza y Vidal; Scriminacci, Zava y Orue; E. Rodríguez, Calicho, D´Alesandro, Novo y R. Rodríguez. Mientras, la visita formó con Martínez; Armendáriz y González; Landaburo, Montoya y Saban; Rasolo, Tenorio, Tasín, Pantó y Majluf.

Viernes 3 de Septiembre de 2010 | Fútbol Profesional


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