Protagonistas del ascenso a Primera

Sinónimo de gol, abanderado de la gloria. Hablamos de Ruben Darío Ferrer, ¿quién otro, si no? Goleador de raza. Cuántos festejos importantes te regaló. Con el Sitio Oficial, este mano a mano revelador. No te lo pierdás...

Por Pablo Varela

Con la humildad y el sacrificio que caracterizó a todo el grupo y con el plus de que se reveló como un goleador implacable, fue el máximo artillero del equipo con 18 conquistas. Quién puede olvidar ese segundo gol a Banfield en el Florencio Sola. Rubén Darío Ferrer integra el podio de los ídolos que no serán olvidados jamás. El  Sitio Oficial dialogó con él sobre aquellas gloriosas jornadas y de paso se despachó con una revelación…

Estamos a una década de aquel equipo que sacudió los días en Lomas de Zamora, ¿cómo recordás al grupo?
De la mejor manera la verdad, muy bien. Fue un campeonato, que a mí me marcó mucho en lo personal y en lo futbolístico. Realmente me sentí  muy contento por haber conseguido un campeonato y más cómo se dio en ese momento. Fue una locura. Hacia mucho que Los Andes no estaba en Primera y ver la emoción de toda la gente cuando entramos con el auto bomba es algo que no olvidaré jamás.

Tu historia personal es muy conocida… De haber sido seleccionado por Carlos Timoteo Griguol en una prueba para 300 jugadores en Estancia Chica, junto con creo que otro futbolista (Pitaluga), pasás a formar parte del plantel mayor de Gimnasia y llegás a jugar algunos partidos en Primera.
Sí, claro. Fue algo muy raro y que no se da seguido. Tuve esa suerte de quedar y jugar en el primer equipo. Luego al ver que no iba a tener chances me dan a préstamo para hacer experiencia. Por intermedio de German Noce que ya había arreglado con Los Andes me llamó Jorge Ginarte y me contó sobre el proyecto. Era un equipo que se había armado para sumar por el descenso, pero de la nada pasamos a pelear el ascenso. No puedo dejar de reconocer al cuerpo técnico, bueno obvio a Jorge Ginarte, pero también a Sergio Benet y al profe  Farano. Salíamos a ganar en todas las canchas. Eso era los que nos inculcaban que nos sacáramos toda la carga y jugáramos tranquilos. Y bueno de entrada  ganábamos de visitante y no podíamos ganar en Lomas, pero de a poco se fue revirtiendo.

Nadie puede olvidar tu arranque con la Milrayitas… Cuando nos preguntábamos quién era el 9, vos no nos dejaste ni acomodar. Porque cómo quien saca sus credenciales para presentarse dijiste este soy yo Rubén Darío Ferrer y metiste un misil de 30 metros que se clavó en un ángulo. No entendíamos nada…
Bueno, por suerte arranque con el pie derecho ese partido con Almagro. Ese fue el 1-0 y luego el Gaby Caiafa nos dio el triunfo 2-1. Como estábamos diciendo, la gente sabía que éramos jugadores sin lugar en Primera y en esa época bajaban más a jugar en el Nacional B. Éramos desconocidos y había una gran una incertidumbre sobre lo que podía pasar. Para mí era una categoría nueva, no había tendido chances en Gimnasia. En Los Andes fui de menor a mayor y pude explotar definitivamente. Por suerte en el Reducido marque 4 tantos, todos importantes. Recuerdo que la lluvia estuvo presente en todos los partidos finales, pero nosotros le agarramos la mano, nos hicimos bien barreros y ganamos todo.

El hincha de Los Andes comenzó a pensar que estaba para más cuando se le ganó a Banfield luego de 27 años como visitante: 2-0 con dos goles tuyos. Aquel día que terminaron suspendiendo el partido porque le tiraron un caño a Noce. Vaya paradoja Banfield abandonó los dos partidos esa temporada porque en la semi del 1 de julio también lo suspendieron…
Ese partido fue muy importante pero faltaba mucho todavía. Yo creo realmente que hicimos un clic cuando estábamos por terminar el torneo. Recuerdo un triunfo muy valioso con Huracán, en Parque Patricios. con un cabezazo de Caiafa. Luego otra victoria con El Porvenir, que venía muy bien sobre la hora con gol de Salomón. También recuerden que tras de perder con Defensa en cancha de Quilmes, Los Andes no perdió más. Allí el equipo se terminó de consolidar y empezamos a pensar que teníamos chances reales. Nos hicimos muy fuertes en todos lados. Nadie nos daba como candidato. “No Los Andes se termina cayendo”, decían todos. Miraban a Quilmes a Huracán. Y nosotros con mucho orden, con mucho trabajo en el Reducido les sacamos las dudas a todos.


Mencionabas al grupo como un gran factor de unión. Qué la fuerza del equipo se originó en eso...
Eso fue lo principal, y en el reducido explotó. Fíjate la unión que teníamos que no vivíamos todos en la misma ciudad e igual nos juntábamos todas las semanas a comer unos asados espectaculares y la pasábamos muy bien. Esa fue la clave. Había un clima de laburo muy bueno.  Recuerdo una genial que te pinta al grupo. Cero pretensión, cero ostentación. Nosotros viajábamos a la concentración previa a tal partido en un micro de esos de color naranja, un escolar bastante antiguo. También lo usábamos para ir a entrenar a la química, parque Lomas, Burzaco o dónde nos tocará.  Imagínense esto: 8 o 9 de la noche todo el plantel rumbo a Constitución a concentrar no se para qué instancia, pero era definitoria, todos jodiendo en el micro escolar que como era de imaginar no tenía un solo papel en regla, ni seguro, ni  habilitación, ni nada. Nos para la Policía Federal en la autopista, todos a abajo. “Pero señor, es el plantel de Los Andes que está para subir a Primera”, dijimos. Y  “Qué Los Andes ni ocho cuartos. Los jugadores se van, el micro se queda”, nos contestó. Menos mal que estábamos llegando, porque tuvimos que ir caminado desde la bajada de la autopista hasta el hotel. Esas cosas te dicen cómo era el grupo: todos muertos de risa. Siempre con mentalidad ganadora, venciendo cualquier obstáculo…

Por eso el recuerdo del goleador del plantel para todos los colaboradores de ese grupo desde Jorgito Sureda hasta  el siempre recordado Yegros, desde Mariani a Cocciolo, pasando por Oriolo el kinesiologo. “De esas cosa lindas te acordás” – recuerda Ferrer-. “Es lo bueno que  te deja el fútbol”.
 
¿Qué dejó en tu carrera ese título que lograste con Los Andes?
Fue mucho lo que me dio y hoy todavía a 10 años los estoy disfrutando. Creo que me enseñó a pensar a madurar. Además fue un cartel muy grande para mí. Es como que de ahí, arranque. Estuve en Portugal, jugué en Chipre, en Ecuador.  Ese campeonato es muy valioso para mí. Me dio la posibilidad de ser un hombre de Primera; tuve la posibilidad de jugar en Primera para Los Andes y en el mundo. Y todo se debe a ese logro y al club que confió en mí.

Hoy te tocará enfrentarnos con Nueva Chicago como ocurrió con Almirante Brown. No se te ocurra equivocarte...
(risas) No, en serio. Me resulta difícil la situación, pero somos profesionales como siempre se dice. Aunque siempre tengo en la cabeza terminar mi carrera en el club. Ya tengo 35 años y si bien no tuve lesiones graves y estoy bien físicamente, sé que el final se viene acercando. Por eso me gustaría retirarme en Los Andes. No sé, jugar los últimos seis meses y hacer mi partido despedida.
Ya que hablamos de afecto no dejes de mencionar a Matías Villalba un hincha furioso de Los Andes y seguidor mío, que me acaba de mandar una foto con él de pibe por aquellos años del 2000. Desde aquí aprovecho para mandarle un fuerte abrazo y bueno, eso es lo que marca tu carrera. Podes hacer un gol más, un gol menos, pero el cariño de la gente no te lo quita nadie.

Déjanos un comentario a esa figura que nos acaba de dejar, como es Jorge Ginarte.
Tengo los mejores sentimiento para Jorge, un maestro. Siempre le estaré agradecido por como me hablaba, como me aconsejaba. Era un tipo que laburaba mucho y además tal vez lo más importante, sus valores humanos. Él primero era amigo de los jugadores. Nos hacíamos muchos chistes junto con Germán Noce en aquellas concentraciones. Tengo los mejores recuerdos para su memoria y siempre estará en nuestros corazones.

 

 

 

 

 

Viernes 16 de Julio de 2010 | Datos y Estadísticas

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