Cuando cumplimos el sueño III

Con una muralla como arquero, en el barro y contra el más clásico de todos, Los Andes avanzó firme hasta las puertas de la máxima emoción...

Por Pablo García

Los Andes comenzó a jugar el torneo Reducido de la temporada 99/00 un jueves por televisión. El rival era un equipo que venía en levantada en la zona interior: Independiente Rivadavia (Mendoza). La Lepra llevaba seis triunfos consecutivos como local. Pero la ventaja deportiva estaba a favor del equipo de Lomas, como en toda esta instancia, hasta las semifinales. Promesa de buen partido: los dos conjuntos fueron los que habían obtenido más puntos en la segunda ronda, cada uno en su zona (Metropolitana e Interior).

En el estadio mundialista de Mendoza, el Milrayitas formó una muralla que los locales no pudieron derribar. El pilar de aquella pared fue Darío Sala, que ahogó los gritos de Horacio García, Canedo, Favre; un mano a mano de Paratore y los cabezazos de Valdemarín y Zaccanti. ¿Cómo no recordar la excepcional actuación del arquero? Si hasta García corrió hasta la tribuna de la hinchada local festejando un gol que nunca fue. Sorprendido, se dio media vuelta para ver como el gigante, que protegía los tres palos de Los Andes, se había estirado para atenazar la pelota. Ni con la expulsión de Mauricio Levato, en el complemento, el local pudo vulnerar la tenaz defensa del Milrayitas, que con dos empates pasaba de ronda. La impotencia del equipo mendocino se hizo carne.

Una semana después, en aquella tarde fresca y lluviosa de otoño, en treinta segundos Los Andes demostró por qué estaba allí. Rubén Ferrer no dejó acomodar a la gente y sacó un fuerte remate desde la medialuna del área para festejar el primer gol. El agua hizo mella en el terreno, que dificultó el juego por abajo. A poco para finalizar la primera mitad, comenzó a definirse la fase: Favre se fue expulsado. En el complemento, Sala le siguió aguando la esperanza a los mendocinos. Adrián Dezotti volvió a Los Andes para jugar el Reducido y se metió en cancha. El local apostó al contragolpe y estiró el marcador con gol épico de Ferrer, que festejó tirándose al barro.

En la siguiente fase tuvo enfrente al equipo que más goles convirtió en el torneo, Almagro. Los Andes tenía a Darío Sala, el arquero menos vulnerado. Sin embargo, al inicio del  partido en José Ingenieros, el guardavalla Milrayitas tuvo una falla, que subsanó Lobos sacando la pelota de la línea con el tobillo. Después el uno estuvo seguro ante los remates de Couceiro, Figueroa, Rivero, Sparapani y el goleador Tonelotto. Los guantes del uno visitante parecían tener un imán ante los centros llovidos en su área. La más clara de Los Andes estuvo el los pies de Felipe De sagastizábal pero Chaile salvó cuando la pelota estaba por entrar mansa al arco. Empate en cero: Los Andes seguía aprovechando su ventaja deportiva. “Lo mejor es que seguimos sin que nos hagan goles en el Reducido”, dijo Sala una vez finalizado el encuentro. El equipo cumplió el objetivo de mantener la valla en cero hasta el último partido en esta instancia, con Darío Sala como principal protagonista.

Las inclemencias del clima pospusieron el partido en Lomas. El campo de juego del Gallardón dio cuenta del diluvio del día anterior. Aprovechando la igualdad en la ida, Los Andes tomó bien las marcas ante la embestida del rival. El local tuvo la más clara: Noce reventó la pelota en el travesaño. A poco de finalizar y con la desesperación de Tricolor a flor de piel, Caiafa fue derribado por el arquero Bernacchia: penal y expulsión para el 1 de Almagro (ocupó el arco el defensor Panchito Maciel). Sala merecía su alegría por el trabajo realizado: gol y pasaje a la semifinal ¡Con Banfield!

Y llegó el clásico¡Qué partido! En la semana, en el Florencio Sola, se levantó nuevamente un muro delante del arco Milrayitas: disciplina, orden y voluntad. Ni Leeb, Forestello y Katip pudieron festejar. os Andes tuvo las más claras en los pies de Noce, Ferrer y Pérez. Nasta le pegó de chilena y la pelota sacudió el travesaño ¿Se imaginan si el blondo zaguero hubiera convertido semejante gol? Empate en cero y a definir en casa.

Los Andes clasificaba a la final con sólo empatar. En el comienzo el control de la pelota fue de Banfield y hubo un susto: Acciari estrelló la pelota en el travesaño con un cabezazo. El Milrayitas demostraba que cuando disponía del balón era más profundo y peligroso: Ferrer lo perdió ante Miguel y, luego, Mauricio Levato sacó un remate picante que el uno desvió al corner. Hasta que llegó un largo pelotazo que cabeceó De Sagastizábal a la altura de la medialuna anticipando al arquero visitante, quien salió del arco apuradamente. Estalló a puro grito de gol las gargantas de los hinchas del CALA.

El desarrollo del partido siguió con la tibieza del Taladro, que nunca puso en peligro el arco de Sala, mientras el Rojo desaprovechaba las oportunidades para ampliar las cifras: Caiafa, Levato y Romero no pudieron concretar. Hasta que Levato tiró un centro, Caiafa abrió las piernas y Ferrer remató fuerte, clavando la pelota en la red. Golazo y a otra cosa. Los Andes abrió una puerta a la ilusión y los hinchas comenzamos a soñar. El partido fue suspendido cerca del final porque hubo incidentes en la tribuna visitante.

La fiesta de Lomas de Zamora era completa: el equipo de Ginarte llegaba a la final del Reducido eliminando a un clásico rival. El objetivo estaba cada vez más cerca.

Continuará…

Martes 13 de Julio de 2010 | Datos y Estadísticas

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