Cuando cumplimos el sueño I

Un 8 de julio, hace 10 años, le ganábamos a Quilmes en Lomas y dábamos un gran paso hacia el ascenso. Buena ocasión para empezar esta serie de notas sobre la epopeya que terminó con la máxima emoción.

Por Pablo García

Los Andes debía dar una vuelta de página. La temporada que había finalizado a mediados de 1999 había sido pésima. Al caer  sobre la hora en el último partido ante San Miguel, había sido el único equipo a fuera de la clasificación para el segundo ascenso, a la que accedieron todos los demás equipos participantes, salvo los descendidos Estudiantes y Atlanta. Esa mala campaña lo comprometió con el promedio de descenso. Y el primer objetivo en la que se iniciaba era acumular puntos para no tener la soga al cuello.

El éxodo de jugadores fue masivo. Apenas se mantuvieron a Mauricio Levato, Alejandro Migliardi, Gabriel Lobos y Gabriel Caiafa. Prácticamente había que formar un nuevo equipo. Primero, llegó un conocido y referente de la casa: Jorge Ginarte, que había dirigido por la última vez al Milrayitas en 1996. En aquella oportunidad dejó Lomas para incorporarse a San Martín de Tucumán y se llevó uno de los jugadores históricos: Enrique Orlando Romero. Justamente, el Negro volvió con el Gordo a Los Andes. Aquel wing por derecha regresó como un explosivo enganche/media punta.

También volvieron Luís Darío Pérez y Mario Vera, que estaba a préstamo. Dos llegaron de los clásicos rivales del Milrayitas: Juan Cuca Arce y Felipe de Sagastizábal. Arribó la legión granate: Sebastián Salomón, Andrés Bressán, Fabio Pieters y Adrián Armoa. Nombres poco conocidos hasta entonces. Incógnitas. Los dirigentes lograron conseguir los servicios del delantero Rubén Darío Ferrer,  de Gimnasia, tras una dura puja con Banfield. También, llegó Germán Noce del mismo club. Otros dos reconocidos jugadores de categorías menores también, se calzaron la Milrayitas: Sebastián Neuspiller –goleador de la D que jugó en Los Andes su único torneo profesional– y Sebastián Carrera. Además, llegaron tres jugadores importantes: Darío Sala, Gabriel Nasta y Jorge Rusito Ribolzi.

El Gordo Ginarte creó un equipo donde las principales virtudes fueron la solidez defensiva, el orden, la rápida salida y la entrega. Comenzó el torneo enfrentando a otro equipoo que tenían mal promedio, Almagro. Una prueba de fuego, en una tarde muy fría. Los Andes se trajo los tres puntos a Lomas, al ganar 2-1, con un tanto de cabeza de Caiafa y un golazo Ferrer, que debutó en la red. Ese fue el único partido del ecuatoriano Alfonso Capurro, que poco después rescindió el contrato porque no se pudo adaptar a la Argentina. En los primeros encuentros, el Milrayitas pisó fuerte de visitante: le ganó por la mínima diferencia a San Miguel y Arsenal. Y empató contra Central Córdoba, Morón y Tigre. El equipo no se desesperaba, buscando el momento para la estocada, y aprovechada su juego aéreo: la mitad de los goles lo había convertido de cabeza. Sin embargo, no lograba ganar de local, para ampliar la diferencia: hubo igualdades contra el Gasolero -con gol de Noce- y Huracán -de Ferrer y Armoa-, en el debut de Cuca Arce. También, sufrió la primera derrota ante Defensa y Justicia.

Sobre el final de la primera ronda llegaron triunfos significativos que lo dejaron en plena lucha aunque a varios cuerpos del líder, Huracán. Sin embargo, hasta ese momento, la mente seguía puesta en evitar pasar sofocones con el promedio. Pero se empezaron a romper malas rachas: primero, ese maravilloso domingo cuando el Gordo Ferrer se terminó de ganar a los hinchas al convertir los dos goles de la victoria ante Banfield, de visitante.  Habían pasado 14 años del triunfo más cercano en la cancha del Taladro, justamente por el mismo resultado (en la última fecha del torneo 1985 con goles de Benítez y Molina).

La jornada siguiente venció a El Porvenir en el Gallardón:  el primer triunfo en casa: diez partidos sin conseguirlo en Lomas, sumada la temporada anterior ¡Qué manera de festejar! Sin embargo no pudo sacar provecho de Platense, All Boys (que miraba a todos desde abajo) y Argentino de Rosario, con quien perdió. Llegó el final de la primera rueda y el rival fue Quilmes, que buscaba ganar para descontarle puntos al líder. El palo y el travesaño jugaron para la visita. Poco después, Romerito abrió el marcador: fue el primero y único en su cuenta personal en el torneo y el último de su carrera, a pesar que jugaría unos años más. Con el Gordo Ferrer desgarrado, el Dandy Neuspiller aprovechó su oportunidad: un cabezazo del delantero puso nuevamente en ventaja al Milrayitas .Ese fue el único gol que convirtió en el profesionalismo y fuera de Fénix, donde gritó más de 200 goles.

Antes de finalizar 1999, disputó la primera fecha de los partidos de vuelta y fue empate en uno ante Almagro. La única alegría del Rojo fue por un penal de Darío Sala. Sí, el arquero lo pidió y festejó todo Lomas. No era la primera vez: ya había ejecutado varios tiros desde los doce pasos en Belgrano. Y la jornada que el CALA visitó a Tigre se atrevió a patear un tiro libre.

El del primer tramo del torneo resultó muy fructífero: si bien el equipo acumuló una gran cantidad de empates, solo perdió dos partidos; el equipo había logrado la misma cantidad de puntos que en toda la temporada anterior; engrosó el promedio y se consolidó como un duro rival. Ahora, el objetivo era otro: mirar la punta y buscar el ascenso. La ilusión de ser de Primera…

Continuará…

FOTO: El equipo posando en la cancha de Banfield.

 


Jueves 8 de Julio de 2010 | Datos y Estadísticas

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