Se fue un Grande

El mundo de Los Andes llora por el fallecimiento de Jorge Ginarte, uno de los ídolos más importantes de la historia. Esta es su trayectoria y nuestro pequeño homenaje. ¡Gracias Gordo! Nunca te vamos a olvidar.

Nació un 16 de mayo de 1940 en Avellaneda, pero años después se mudó al Parque Municipal de Lomas de Zamora. Aquel niño que había padecido asma necesitaba realizar deportes para aumentar su capacidad pulmonar. Así encendió su pasión por el fútbol y comenzó a practicarlo en los clubes barriales. Un allegado a Temperley lo llevó a la institución vecina, donde debutó en 1960. Enfrentó solo en dos oportunidades como jugador a Los Andes y fue con la casaca del Gasolero: en 1962 pisó el Gallardón en el empate en cero y el otro encuentro fue 2-1, en favor del CALA.
Aquel volante central retrasado, con gran temperamento y sólida marca, llamó la atención del público y Huracán puso los ojos en él. En 1963 pasó al equipo de Parque Patricios, donde jugó cinco temporadas y se retrasó unos metros. Ahora su posición era marcador central y así lograba mostrar sus dotes de firmeza, eficiencia y seguridad, además de su buena técnica. Esas características fueron vistas por Juan Carlos Lorenzo, que lo convocó a practicar en la preselección.
Pero hubo un incidente durante una concentración de Huracán y el Gordo pagó los platos rotos: el capitán -Ginarte- no denunció lo sucedido y los dirigentes del Globo se molestaron ante esta situación. Independiente tuvo interés en el defensor, pero... “En Huracán consideraron que si pasaba a Independiente iba a ser un premio. Y lo que querían en ese momento era castigarme. Pero a Los Andes, como era un equipo chico, me dejaron venir”, dijo muchos años después.
Así llegó a uno de sus amores, el reciente ascendido Los Andes, que comenzaba a transitar su segunda etapa en la máxima categoría. Junto a él, habían llegado del Globo Julio Bordatto y Alfredo Mono Obberti. Aquel gran torneo de 1968 fue el mejor del Milrayitas en Primera y alcanzó a jugar la etapa del torneo Nacional. En sus primeros partidos empezó en dupla central con Julio Mattos, pero pronto conseguiría el socio ideal: Alberto Cardacci. Este buen torneo llevó al Gordo a jugar en Racing, al revolucionario “el equipo de José”, y hasta se dio el lujo de disputar una serie de amistoso en el Viejo Continente, en reemplazo, nada más ni nada menos, del Mariscal Perfumo, quien participaba en el Seleccionado Nacional. Según sus palabras, cuando Pizzuti le entregó la casaca Blanquiceleste con la 2 estampada en la espalda no pudo contener la emoción y lloró. “Era vestir la camiseta que uno había soñado toda la vida. Fue maravilloso”, señaló Ginarte.
Fue inmediato el regreso a Lomas –disputó los torneos de 1969 y 1970– y el cariño con la gente se prolongó hasta el último partido del Reclasificatorio de Primera del 70, donde el Milrayitas finalizó primero. Alcanzó la cifra de 95 partidos jugados y convirtió tan solo un gol en nuestro club (en el empate 4-4 ante Platense, en 1969). Después pasó al Pachuca de México donde lo apodaron “la Barredora” por tirarse al piso para robarle con limpieza la pelota a los delanteros rivales y, en el mismo movimiento, levantarse y salir jugando. Allí finalizó su carrera como jugador, luego de tres temporadas.

Sin embargo, el idilio con Los Andes recién comenzaba. Su temple de líder en el campo de juego (fue capitán en todos los equipos que estuvo) lo llevó al banco de suplentes como director técnico. Desde allí, Ginarte dirigió al Milrayitas en nueve torneos en su gran trayectoria como estratega. Su inicio como entrenador fue en Temperley, donde formó al equipo que se coronó campeón en 1974 (dirigió las primeras 28 fechas). En la temporada siguiente tuvo su primera experiencia en el banquillo de Los Andes desde la 11ª jornada, en lugar de Eduardo Luján Manera, y dirigió hasta la 27ª fecha. ¿Su estadística? Cinco empates y la misma cantidad de victorias que derrotas: 6.
Regresó a principios de 1976, junto a su coequiper Alberto Cardacci. Esa dupla central, referente de Los Andes en Primera División, realizaría un destacado campeonato, aunque el equipo no logró ascender. Llegó a jugar en los grupos de Promoción a Primera tanto en el torneo Apertura como en el Clausura (ascendieron Platense y Lanús, respectivamente). Aquel team fue formado por varios jugadores que el Gordo había dirigido en Temperley (Horacio Vañasco, Ricardo Salvador y Alejandro García) a los que se sumaron el Loro Rojas, Chacha Fernández, Negro Corbalán, Pato Aimetta, Norberto Menutti y Pichi López, entre otros. Además ya estaban Carlos Ismael López, Giorgi, Pizarro, Molina y Lanza. Pero quizás la incorporación más destacada de Ginarte fue una de las máximas figuras de Los Andes: en la segunda etapa del torneo promovió e hizo debutar al juvenil Juan Carlos Nene Díaz, quien tenía 17 años.
La temporada siguiente, la dupla armó un gran equipo, pero dejó el cargo en la 25º fecha de temporada. Los Andes luchó por el campeonato hasta la última jornada, de la mano de Juan Carlos Morel, y finalizó segundo, escolta de Estudiantes (Buenos Aires). Los dos hijos dilectos del club volvieron a principios de 1979 y finalizaron otra buena temporada, donde el equipo fue protagonista hasta promediar la segunda rueda.
Después de pasar por El Porvenir, Almirante Brown y Lanús, entre otros, regresó a Lomas en 1984, con final en la 26º jornada, tras siete halagos, diez igualdades y nueve derrotas. Así tomó las valijas y tuvo un largo peregrinaje por varios clubes del ascenso. Quedó a punto de ascender a Primera con Colón de Santa Fe (1992/93) e Instituto de Córdoba (1993/94), pero perdió ambas finales. Previamente, había completado una gran campaña en San Martín de Tucumán (1990/91).

En 1995, Ginarte volvió y reemplazó a la dupla José Luis Brown y Nery Pumpido. Pero no le pudo cambiar la cara en aquel Apertura. Hasta que luego de la pretemporada, el equipo dio un giro y encontró los resultados. Nos empachamos de fútbol y goles: 7-1 a San Martín (San Juan); 6-2 ante Gimnasia y Tiro; 5-2 a Arsenal; 4-1 frente a Instituto, entre otras goleadas. Estuvo puntero y peleó el liderazgo del Clausura 96. Sin embargo, una serie de derrotas a poco del final lo alejó del sueño y finalizó 5º, a seis unidades del líder Talleres de Córdoba. No, nadie podrá quitarnos de la retina al equipo más goleador del campeonato (49 tantos, superaba por nueve a su escolta) y al incontrolable Pirata Czornomaz, con 22 goles sobre 21 encuentros. Era el juego: el Gordo tenía la mente puesta en el arco contrario…

En el 1996/97, Ginarte casi logra un record. Dirigió tres equipos de la B Nacional en la misma temporada: San Martín de Tucumán, Atlanta y Belgrano de Córdoba. Además se fue al exterior y dirigió en Ecuador, Colombia y Bolivia. A pesar del reconocimiento por su trayectoria, tenía una cuenta pendiente: ascender a Primera.
Tras haber dirigido a Gimnasia y Tiro, el Gordo volvió a un Milrayitas, que estaba comprometido con el descenso. A diferencia de la última vez, el equipo lo armó de atrás para adelante  y la formación salía de memoria: Darío Sala; Gaby Lobos, Gabriel Nasta, Andrés Bressán; Germán Noce, Sebastián Salomón, Mauricio Levato, Cuca Arce; Orlando Romero; Felipe de Sagastizabal o Loco Caiafa y Rubén Ferrer. El Rojo finalizó tercero en la zona Metropolitana, con solo tres derrotas y a pocos de goles de diferencia de jugar por el campeonato y el ascenso directo. Así llegó al Reducido por la otra vía y sueño cumplido: aquella finalísima contra Quilmes rubricó el ascenso de Los Andes a Primera de la mano de Ginarte. Sí, la tercera era la vencida: el primer ascenso del Gordo fue a la máxima categoría y, justamente, con el Milrayitas. “Estoy emocionado, quiero festejar y disfrutar de este momento lo más que pueda (…) Los Andes es de la A y me llena de orgullo. En Lomas de Zamora vamos a festejar después de 29 años”, finalizó después de la consagración…

Los malos resultados en Primera lo alejaron de la dirección técnica del Milrayitas. Pasó por Atlético Rafaela, Almagro y Belgrano antes de volver a Lomas en el Apertura 2003, cuando nuevamente necesitaba puntos para engrosar el promedio. Esa vez no pudo lograr el objetivo y antes de comenzar el Clausura 2004 dejó a Los Andes, siendo la última vez que dirigió nuestro querido club. Luego pasó a Defensa y Justicia, donde le ganó al Milrayitas, que estaba comprometido con el promedio de descenso. “Fue el partido más triste de mi vida. Un triunfo que no puedo festejar, por más que sea un profesional”, reflexionó una vez terminado del encuentro.
En 2005 tuvo otra oportunidad de ascender a Primera: llevó a Atlético Rafaela a jugar la Promoción con Argentinos Juniors. A pesar de haber ganado 2-1 de local, el Bichito mantuvo la categoría al vencer por 3-0 en Paternal. Finalmente en el 2007 recaló en su último club, Sarmiento, y una temporada después fue la última vez que enfrentó a Los Andes. Como no podía ser otra forma, en aquel 5-3 a favor del CALA, el Gallardón lo cobijó y se llevó su clásica ovación…

Las propuestas de trabajo nunca le faltaron y siempre estuvo muy activo en su larga trayectoria. Un gran referente, futbolista, técnico, amigo y simpatizante Milrayitas. Este es nuestro humilde homenaje para quien vistió, gozó y sufrió con nuestros colores.

 

¡¡¡Gracias Gordo!!! Nunca te vamos a olvidar. Por siempre en el corazón de Lomas.

 


 

Martes 8 de Junio de 2010 | Info Diaria


subir