La dinastía continúa

Hablamos de los Da Graca, claro. En este caso te traemos una nota especial con Hernán, el más chicos de los tres, y todas sus sensaciones como nuevo técnico de la Novena División. Sí, ahora, del otro lado de la línea de cal.

Por Leandro Saltamerenda

El de Da Graca es un apellido con mucha historia. Manuel fue figura de aquel Los Andes de 1938. Abel siguió sus pasos e integró el recordado equipo que jugó en Primera División en 1967. Y Hernán fue sinónimo de gol de la década de los 90. Pero, más allá del lazo sanguíneo y de su pasión por el fútbol, los tres tuvieron una particularidad: consiguieron ascender en el club de sus amores. Por eso, si los dirigentes estaban buscando un técnico para las Divisiones Inferiores dieron en la tecla. Eligieron al hombre indicado, al más joven de una dinastía que conoce como pocos este mundo Milrayitas. Se trata de Hernán Da Graca, quien arrancó el 2010 como nuevo entrenador de la Novena División. A ver que nos dice en este mano a mano con el Sitio Oficial…


Te fuiste como jugador y ahora regresaste como entrenador, ¿cómo está Hernán Da Graca hoy?
Y, con muchas sensaciones, recuerdos y feliz por sobre todas las cosas. Tenía ganas de volver al club y lo primero que sentí cuando empecé a trabajar con los chicos fue alegría, una emoción muy grande. Porque es la posibilidad justa de devolverle a esta institución todo lo que me dio a lo largo de mi vida. Soy un agradecido de Los Andes y lo llevo adentro de mi corazón como toda mi familia.

¿Qué representa para vos ser técnico de la Novena División?
Un desafío importante. La Novena es el paso del Fútbol Infantil al Juvenil y es mucha la diferencia con los equipos de primer nivel. Porque físicamente son más grandotes, están mejor alimentados y hasta algunos clubes tienen recursos para mandarlos al gimnasio. Entonces, yo tengo una idea clara y es lo que quiero transmitir. Que aprendan, que siempre se lleven algo positivo de cada entrenamiento e incluso de los partidos. A mi no me interesan los resultados. Yo busco el crecimiento como jugador y como persona, inculcándole todo lo que tengo y lo que me ha enseñado la vida.

Y, ¿cómo se dio esta posibilidad? ¿La esperabas?
Arrancó todo el año pasado. Hablamos bastante con los chicos que hicieron el Partido de las Estrellas y les comenté mis ganas de volver al club. Después me llamaron, me dijeron que existía una chance de sumarme a las Inferiores y a principios de febrero me sume formalmente.

En estas fechas iniciales, ¿qué conclusiones sacás?
Cambios siempre se ven. Todavía no pudimos obtener ningún triunfo y creo que nos va costar bastante lograrlo. Pero, a diferencia desde las primeras semanas, a los chicos los veo con más actitud, metidos, comprometidos entre ellos mismos. Y también es importante lo educativo. Noté que se respetan más y eso me alegra bastante. Porque uno cuando llegó hizo mucho hincapié en eso. Me gusta saber qué hacen, cómo les va en el colegio o cómo están las cosas en sus casas. Yo quiero que sientan que estoy de su lado y que ante cualquier problema puedan contar conmigo.

¿Cómo ves esta realidad de que se hayan sumado viejas glorias a trabajar otra vez en el club?
Para mí es muy bueno. Los que estamos trabajando en este momento sabemos lo que es sentir esta camiseta y queremos dar lo máximo por la institución. Creo que todos compartimos la misma ideología y ojalá que así lo entiendan los chicos y los padres. Nosotros estamos para ayudar y para llevar a Los Andes por el mejor camino.

Fuiste jugador, pero también disfrutaste como hijo y como nieto, ¿esta posibilidad de ser técnico y transmitirle tu experiencia a los chicos es lo que más valorás?
Seguro. Lo que me dio Los Andes, me parece que no me lo pueda dar ningún otro club del mundo. Haber vivido esta experiencia de lograr un ascenso como lo hicieron mi papá y mi abuelo, no lo puedo conseguir en otro lado. Y si bien cada tanto les digo a los chicos algunas de las anécdotas que pasé acá, yo quiero que vayan abriendo su propio camino. Qué miren para adelante y se fijen sus objetivos a corto y largo plazo.

¿Qué te pasa por tu cabeza cada vez que te toca salir a la cancha para dirigir un partido?
Me siento como si fuese el técnico del Seleccionado Argentino. Porque para mí, mis jugadores son los mejores del mundo. No me importa con quién van a jugar o cómo va a salir el partido. Yo lo siento así y se los trato de trasmitir con esa mentalidad.

Dejaste una huella cómo jugador, ¿qué querés dejar como técnico de Inferiores?
Lo mejor de mí. Qué cada persona que tenga que hablar de Hernán Da Graca me recuerde como una buena persona y como un buen formador. Acepté la propuesta de dirigir a la Novena y voy a hacer todo lo que este a mi alcance para que los chicos puedan aprender y crecer en todo sentido.

Sábado 8 de Mayo de 2010 | Fútbol Amateur

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