Color local

Regresamos al Gallardón y volvió una de nuestras secciones preferidas. En esta ocasión, te traemos una ensalada de temas. Los hinchas, la pelota que se pinchó, el banco de Cachín y la puntualidad del árbitro.

Por Pablo García

VUELTA AL GALLARDÓN: Pasaron tres fechas desde la sanción para jugar de local con público. Aunque en total fueron ocho sumadas las restricciones de AFA para los equipos visitantes para que los hinchas de Los Andes vieran un partido desde la tribuna. Hubo mucho entusiasmo en la popular que no dejó de cantar, a pesar de la derrota transitoria y, por momentos, el mal juego del equipo. Después de mencionar a algunos de sus archirivales en sus canciones, llegó el turno de la actualidad: además de poder volver a disfrutar al Milrayitas en el Gallardón, se disputaba un partido de fútbol. Así llegó fuerte desde la tribuna Palacios: “Es la hora, es la hora, Es la hora de ganar…”. Tiempo después se gritó bien fuerte el empate y, aunque no logró quedarse con los tres puntos, el equipo se fue aplaudido. La celebración quizás fue por el ímpetu del equipo o porque fueron más fuertes las ganas de volver a ver y vivir un partido desde las tribunas del Gallardón…

LA SOLUCIÓN EN EL BANCO: Cachín Blanco, en su primer partido en el Gallardón como técnico del CALA, encontró parte de la solución entre los suplentes. Molfeso generó fútbol con un par de toques y sus desbordes por izquierda. Castagnino ofreció su velocidad y profundidad para meter sus picantes centros. Sin embargo, el jugador clave fue el último en entrar: Nico Martínez. El lateral por derecha entró ansioso a la cancha; tan es así que lo hizo antes que saliera a quien suplantaba, Darío Ruiz, y fue amonestado. Algún presentimiento había porque no pasaron ni dos minutos para que metiera el testazo para la definitiva igualdad. Sí, se sumó a la conmemoración del centenario de los bomberos de Lomas de Zamora, se vistió de rojo y apagó el incendio. Justamente en el mismo arco donde convirtió en mayo de 2007 su primer grito en el día de su debut, ante Armenio. Casi tres años después, convirtió su segundo tanto personal.

ROMPE PELOTAS: En el primer período hubo una jugada que fue símbolo de lo ocurrido hasta entonces. Nacho Celaya y Leandro Madrid trabaron con vehemencia y quién se llevó la peor parte fue la redonda: la hicieron sonar tan fuerte que se pinchó y tuvo que dejar el campo de juego... ¿Pero qué ocurrió que hubo muchos cambios de pelota? A otra se le rompió un gajo y una tercera tuvo problemas en la válvula.

PUNTUALIDAD: Germán Bermúdez estuvo desesperado sonando su silbato en los vestuarios para empezar el partido. “Eh, muchachos. Ya son las dos de la tarde. Vamos”, se escuchó cinco minutos antes del comienzo estipulado. Así apuró a los jugadores para pegar el pitazo, aunque no pudo evitar que un perro corra libremente por el campo de juego.

Domingo 11 de Abril de 2010 | Fútbol Profesional

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