Un duro golpe

Los chicos del básquet volvieron a perder ante Defensores de Glew, y de esta forma descendieron a la Segunda División del Básquet de Esteban Echeverría. Fue caída por 60-50 y toda la desazón.

Por Leandro Saltamerenda

Se veía venir. Cambio de técnico, ausencias importantes, lesiones y muchas derrotas a lo largo del año hicieron de esta supervivencia de Los Andes en la máxima categoría del básquet de Esteban Echeverría una lenta agonía. Y el día de la estocada final fue este viernes por la noche. Pese a mostrar una lucha incesante, el Milrayitas volvió a perder ante Defensores de Glew y descendió a la Segunda División. Fue 60-50, en su mismísima cancha, en el Microestadio del Gallardón. Una dura caída que será difícil de digerir…
Paridad absoluta. Ni uno ni otro pudo hacer la diferencia en el arranque. Tal fue la similitud entre ambos equipos que tardaron casi 3 minutos (2, 47 para ser más exactos) en anotar el primer punto del encuentro. Sí, un bajo goleo que se repitió a lo largo de toda la serie. Con el buen nivel de Gustavo Vega debajo de la pintura, el CALA se hizo fuerte en defensa y empezó a llevar al rival a su juego. Fue así que el cuarto inicial finalizó 12-6 a favor.
En la reanudación del segundo período, los visitantes siguieron fallando con el tiro de tres y sucumbían una y otra vez con las penetraciones de Diego Mendoza (13 puntos en la primera mitad). Además, Franco Abálsamo empezó a predominar en el poste bajo y cargó de faltas a los rivales. El Negro iba a la línea de libres y nada, y el CALA, en cambio, optó por las pelotas largas para hacer la diferencia. No estaba mal: el Rojo finalizaba 27-22 el primer tiempo y se ilusionaba con llegar al último match de la Promo.
Sin embargo, el tercer cuarto fue clave para el desarrollo del partido. Los Andes pasó de estar nueve puntos arriba a perder por ocho (37-45) en un abrir y cerrar de ojos. Ahí se definió el descenso de Lomas. Defe encontró la llave con los tiros de 6,25 y el local tuvo todo tipos de errores: malas decisiones en ataque, cuestionamientos a los árbitros, baja efectividad, y muchas faltas sin sentido.
Y, a pesar de una ráfaga de triples del legendario Fernando Mendoza (dos consecutivos en momentos límites), el último periodo estuvo de más. Glew aprovechó el nerviosismo del local para rotar el plantel y celebrar una victoria que lo deposita en la élite del básquet de Echeverría. Por su parte, el Milrayitas fue pura desazón y deberá convivir con un descenso que ya estaba decretado hace bastante tiempo. Será cuestión de aprender de los errores y apostar a la vuelta. Porque sus hinchas se merecen verlo en lo más alto…

Sábado 12 de Diciembre de 2009 | Básquet Masculino

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