652 partidos

...suman entre Tato Giorgi y el Negro Romero con la camiseta de Los Andes. El uno y el dos del podio de presencias también dieron una mano generosa y volvieron a jugar.

Por Leo Torresi

De los diez jugadores que mayor cantidad de veces vistieron la camiseta de Los Andes en toda la historia, seis estuvieron presentes en el partido de las Glorias del lunes. El décimo en el ránking, Juan Carlos Molina, con 222 partidos; el octavo, Héctor Atilio Franchoni (226); el séptimo, Justo Meza (235); el tercero, Nicolás Cuellos (285).
¿El uno y el dos? Oscar Giorgi, que llegó a 359 partidos en 12 temporadas; y Enrique Orlando Romero, que con su récord de 15 temporadas en el milrayitas sumó 293.  www clublosandes.com los juntó un ratito antes del partido para charlar sobre sus recuerdos y la emoción del reencuentro.

¿Cuál es la sensación de volvr a ponerse la camiseta de Los Andes?

R: Es algo muy emotivo. Además es muy lindo encontrarse con muchos amigos. A algunos hacía más de diez años que no veía. Por ejemplo a Walter Medina, que hizo todas la inferiores conmigo, y jugamos juntos en Primera. También es especial el reencuentro con los hinchas, aunque eso es permanente en la calle. Me retiré hace cinco años y todavía no me convenzo de que soy un ex jugador...

Te costó el proceso...

R: Claro, porque aunque tengo 41 años me siento muy bien. Había escuchado casos de jugadores que sufrieron mucho pero no creía que era tan duro. Todavía no lo puedo asumir.

Además, tu caso fue especial. Llegaste a jugar en Primera A cuando ya eras grande...

R: Bueno, eso compensó las cosas malas que tuvo mi carrera, como las lesiones. El ascenso de 2000, después de tanto años, fue algo impresionante.

Tato ¿valorás la dimensión de ser el jugador que más veces se puso la camiseta de Los Andes?

G: Sí, es una cosa muy linda haber quedado un poco en la historia del club. Y hoy es una alegría bárbara volver a ver a muchachos que jugaron conmigo. Con muchos, que se quedaron en el barrio, siempre tenemos la posibilidad de cruzarnos.

¿A tu generación le quedó el gustito amargo de haber estado varias veces cerca de un ascenso pero no haberlo logrado?

G: Y, sí... Yo creo que nos faltó ese poquito para llegar. Y nos quedamos con las ganas. Muchas veces estuvimos ahí nomás.

La paradoja es que se te dio el ascenso con Chacarita, en la única temporada en que no estuviste en el club, y jugando un final contra Los Andes...

G: Claro, y pensar que ese año casi arreglaba otra vez con Los Andes, pero no llegamos a una acuerdo. Fue muy raro. Toda mi familia es de Los Andes, y ahí estaba mi suegro, mi cuñado, y yo tenía que defender otra camiseta. En un momento llegué a desear que llegar  Quilmes, o cualquier otro equipo que no fuera Los Andes. Además, en esa final del 83 yo tuve un presión extra, porque estaba muy identificado con Los Andes.

¿El partido o el momento culminante de cada uno en el club?

R: La emoción mayor no fue en un partido. Fue cuando el día del ascenso vinimos acá y nos esperaba el estadio lleno. Eso no me lo voy a olvidar nunca. Ojalá pudiera volver a vivir ese momento.

G: Para mí fue el partido que le ganamos Banfield en el 85, en cancha de ellos, con un gol de Molina y otro de Benítez. Jugamos un barbaridad ese día y fue definitorio para entrar al octogonal. No me lo olvido más.

 

Miércoles 14 de Octubre de 2009 | Info Diaria

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