El hijo pródigo

Marcos Brítez Ojeda volvió a Villa Albertina y se llevó el cariño de los chicos. Además, Germán Corengia lo homenajeó con una placa y le entregó una camiseta. Juega en Racing, pero su corazón sigue estando en Lomas. Sus sensaciones, en este reportaje.

Por Leandro Saltamerenda

¿Qué significa para Brítez Ojeda volver a Villa Albertina y llevarte tanto cariño de los chicos de inferiores?
La verdad que es un recuerdo muy lindo. Pasé muchas cosas en el club y yo me crié acá. Al llegar al predio se me puso la piel de gallina y se me cruzaron miles cosas por la cabeza. Además me recibieron muy bien y me regalaron algo muy importante para mí. Que te tengan en cuenta así y que sea un ejemplo para los chicos eso quiere decir que uno está haciendo las cosas bien.

¿Qué consejo te gustaría decirles a ellos?
Qué sientan el fútbol y no lo hagan por compromiso. El sacrificio que haces al venir a entrenar y dejar muchas cosas de lado a la larga tiene su recompensa. En lo personal me ha pasado y hoy lo disfruto el doble. En este lugar viví muchas experiencias, desde bañarme con agua fría hasta no tener plata para viajar. Entonces, el presente que tiene uno lo valora mucho más.

Sin lugar a dudas, tu despedida de Los Andes no fue cómo lo soñaste…
No, yo soñaba irme dejando al club en la categoría, pero no se pudo dar. Igual me fui tranquilo y con la cabeza en alto porque sé que dejé todo. Yo dí hasta lo que no tenía por esta camiseta y no me arrepiento. A Los Andes lo quiero mucho, siempre me han tratado muy bien y lo mínimo que podía hacer era irme de esa forma. En el último partido, la despedida con la gente me conmovió y ese aplauso me llenó de fuerzas para seguir.


Cuando podés te das una vuelta por el Gallardón, visitás a tus ex compañeros, ¿cómo ves a este presente del equipo de Luis Blanco?
Sí, las veces que pueda voy a venir a ver a los chicos. He dejado muchos amigos y un lindo recuerdo en este club. La sensación que tengo es que a Los Andes le debo todo; me transformó como jugador para llegar a una Primera División y de eso nunca me voy a olvidar. Y, en cuanto al plantel, me parece que hay un gran grupo y solo es cuestión de acomodarse. Fecha tras fecha va a ir encontrando su nivel y el otro día cuando lo ví televisión creo que lo demostró. Tal vez se había arrancado mal, pero en enseguida reaccionó y eso es muy meritorio.

Y, ¿cómo es tu presente futbolístico en un grande como Racing Club?
Muy bien, tratando de agarrar ritmo y en las veces que me toque jugar, aprovecharlo. Yo siempre dije que las oportunidades pasan una sola vez, y cuando fui titular, me parece que lo aproveché. Y ahora estoy a horas de jugar mi primer clásico. Eso es algo muy especial y no todos tienen la posibilidad de jugarlo. Un Racing-Independiente no se juega todos los días y es uno de los momentos más esperados del fútbol argentino

¿Cuando te entrenabas en Villa Albertina alguna vez pensaste que ibas a transitar este camino?
No, nunca pensé llegar a un club de Primera y más a una institución tan grande. Siempre venía a entrenar acá y soñaba con jugar con esta camiseta. Por suerte se me dio, y después va pasando etapas. Así que tengo que estar tranquilo, seguir de esta forma y, gracias a dios, también me rodea gente que me sabe llevar y aconsejar.

¿Cuál sería tu mensaje a los hinchas de Los Andes? ¿Se pueden ilusionar con un hasta pronto?
Sí, lo vuelvo a repetir, a Los Andes le debo mucho y jamás voy a olvidarme de eso. Yo me formé defendiendo estos colores y cuando me fui dejé una puerta abierta para volver. Espero que lo pueda hacer. Ahora soy consciente de que vivo el presente, que estoy en Racing y que me debo a un club muy grande. Yo estoy muy contento y ojalá que en un futuro, si me toca retirarme, sea con la camiseta de Los Andes.

Viernes 25 de Septiembre de 2009 | Fútbol Profesional

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