20 años, 20 historias: Efectivo en los dos arcos

En tan solo una temporada, el cordobés Darío Sala conquistó rápidamente el cariño de todos los simpatizantes del Milrayitas, a fuerza de sus recordadas atajadas como también de sus goles.

Por Pablo García

Imagenes: Gentileza de Paul Bordis

 

En silencio, el cordobés Darío Sala  llegó a Lomas de Zamora de la mano de Jorge Ginarte que ya lo había pispiado en su paso por Belgrano, donde ya no tenía prácticamente espacio en el equipo que participaba en Primera división. “Jorge (Ginarte) y Sergio (Benet) decían que iba a venir un arquero como Chilavert, patea tiros libres y penales. Pensábamos: ‘debe ser un crack’. Ya en pretemporada  en Chascomús, llegó medio canchero como todo cordobés. En el primer saque del arco, la pelota no llegó ni a la mitad de cancha”, nos dijo entre risas Rubén Ferrer, recordando los primeros pasos de Sala en el Milrayitas.

“Nosotros no estábamos en los planes de llegar a Primera, la misión era salvarnos del descenso, pero el grupo tenía hambre de gloria y con un técnico como Ginarte, que llegaba al corazón, nos potenció a todos”, comentó por su parte el arquero, quien debutó a los 21 años en Belgrano justamente en un clásico ante Talleres en 1996. Y vaya las casualidades: su técnico en aquel entonces era el ‘Negro’ Marchetta, quien se formó en los potreros de Lomas de Zamora, además de ser futbolista y entrenador Milrayitas, como cuando dirigió aquel torneo de 1983, que perdió la final del ascenso a Primera contra Chacarita.

La participación de Darío Sala defendiendo el arco de Los Andes en el torneo fue de menor a mayor, generando dudas en los primeros partidos pero poco a poco fue ganando confianza para finalmente transformase en un muro, un imbatible. En sus 41 partidos del torneo recibió 29 tantos pero, ayudado también en gran parte por sus compañeros, mantuvo la valla invicta en 20 ocasiones y fue gran responsable de mantener ese “0” (cero) en su arco gracias a sus grandes actuaciones, en especial en el recordado partido ante Independiente Rivadavia en Mendoza, que casi debería declararse “el día del arquero” por su memorable actuación.

Cuando ya se había afirmado ofreciendo seguridad bajo los tres palos y con varias actuaciones magníficas, Sala fue por más. Con su experiencia previa en el Pirata y ante la moda instaurada en la década del ’90 de la que fue precursor el paraguayo Chilavert, le volvió a picar el bichito de sus inicios de juvenil cuando jugaba de nueve, previo a que el técnico de Deportivo Colón en su Córdoba natal le dijera: “Usted Sala, como 9 es un buen arquero”, después de verlo atajar antes de una práctica.

“En Lomas se quedaba practicado tiros libre y me ponía a mí como barrera. Un viernes antes del partido, Jorge le dijo que deje de patear que se va a cargar pero Sala seguía encaprichado. En un momento se detiene y me dice me agarró una molestia en el cuádriceps. No dijo nada y al otro día jugó igual”, contó el profe Marcos Díaz.

Entonces, el ‘Cordobés’ aprovechó que no estaba Ferrer en cancha y se animó a patear un penal ante Almagro, antes de la pretemporada de verano. Los indicios y los nervios atraparon a los hinchas Milrayitas, ya que en la jornada que el CALA visitó a Tigre se atrevió a patear tiro libre y la pelota se fue al diablo, casi a la mitad de la cabecera local. “¿No era el arquero que le pegaba como Chilavert?”, le decían sus compañeros a Ginarte y Benet, para cargarlos y reírse un poco.

Y además quedaba picando el recuerdo del ‘Lechuga’ Herrera, último arquero que defendiendo nuestros colores había ejecutado en la definición por penales en la semifinal del Reducido de 1994 ante Tigre: en principio había fallado pero, gracias a un reclamo airado y encabezado por el uruguayo Villagrán, por suerte pudo convertir al repetir el disparo, ya que el árbitro previamente no había pitado.

Pero todos esos momentos de incertidumbre se borraron cuando Darío Sala remató fuerte y vulneró al aquero del Tricolor, Bizugna. Así fue el segundo arquero en convertir durante un juego regular, junto con Héctor García, quien también hizo uno desde los doce pasos en 1938, según los datos del libro de Pablo Varela, “100 años del Club atlético Los Andes”. Pero no fue el único que festejó el cordobés, sino hubo dos más durante ese campeonato, para tener en un haber un total de tres festejos propios.

En el primer partido de 2000 marcó otro hecho épico en el club de Lomas de Zamora en un partido regular. Primero, le sacó el lugar a su compañero Ferrer para hacerse cargo de un penal que le había cometido el defensor de Español, Carlos Rojas, a Adrián Armoa. “Agarré la pelota para patear pero llegó corriendo el ‘Cordobés’”, recordó Ferrer, quien le dijo que vuelva al arco de Los Andes. Entonces, Sala le pregunta al banco: “¿Quién lo patea Jorge?” Y el técnico le devuelve la seña del 1. “Ahí me voy caliente a la mitad de cancha porque los delanteros vivimos del gol y porque además el cordobés pateaba bien los penales”, contó el delantero.

El certero y fuerte remate no pudo siquiera ser desviado por Javier Sodero. Pero antes que finalice la primera etapa, Español tuvo una chance clara de igualar: Pablo Fernández ejecutó su tiro desde los doce pasos pero Sala demostró que no solo los hace sino también los ataja. Y así también mantuvo el cero en su arco para llevarse los tres puntos del Bajo Flores a Lomas.

El último capítulo como goleador lo tuvo nuevamente ante Almagro en el Reducido, pero en frente ya no estaba el arquero Martín Bernacchia, expulsado por la falta a Gaby Caiafa, sino ocupaba el arco el defensor/volante ‘Panchito’ Maciel, que lo puso algo nervioso. “Si lo erraba, me tenía que ir. Preferí asegurarla a un costado y no patear fuerte y al medio, como él se esperaba”, dijo Sala, tras el partido y la clasificación a una siguiente ronda.

Así, con mucha hambre de gloria, el cordobés conquistó Lomas rápidamente al quedar en memoria y ganarse el corazón de todos los hinchas del Milrayitas, a fuerza de sus recordadas atajadas como también sus goles. “Es algo muy loco lo que me pasa en este club. Solo estuve un año y muy rara vez pasa que se dé un lazo tan fuerte entre un jugador y la institución o entre los hinchas y el futbolista. Siento un cariño especial por Los Andes”, señaló Sala al diario La Unión, cuando se celebró el centenario de Los Andes.

 

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Domingo 21 de Junio de 2020 | Datos y Estadísticas

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