La historia íntima de una foto

El día que Joaquín Sabina posó con la camiseta de Los Andes. Lo cuenta Leo Torresi en primera persona. Dónde se hizo la imagen...

Por Leo Torresi

Esta foto dio unas cuántas vueltas por las redes durante años y cada tanto vuelve a aparecer. Algunas y algunos conocen el origen, pero quizá para la mayoría de quienes la vieron sea un poquito un enigma cómo llegó esa camiseta a manos de Joaquín Sabina y dónde fue la escena.

En 2009, por razones periodísticas y en el marco del lanzamiento del disco Vinagre y Rosas, me tocó viajar a Madrid para hacer una nota con el cantante. Estuvo muy buena la experiencia e incluyó un viaje a Vigo, para ver un show en una cancha de básquet, con una convocatoria bastante parecida a la del recital de estos días donde tuvo su feo accidente.

Ya vamos a la foto que conocen. En Vigo, con unos colegas de la revista Gente (yo cubría para Viva) estábamos en una suerte de “zona mixta”, un pasillo del estadio cerca del escenario y también de los camarines. Ahí, según recuerdo, estábamos esperando que nos ubicaran en la platea, en los asientos reservados a los periodistas, para ver el show.

De repente, en una punta del pasillo retumbó el vozarrón inconfundible del artista. Me gustaría recordar la palabras exactas, pero con seguridad eran gritos y cien por ciento seguro un pedido de “socorro” ¿Qué necesitaba el artista a 45 minutos o media hora del comienzo del show? Compañía ¿Para qué? Para ver un espectáculo que se estaba desarrollando en un televisor que tenía ahi en el camarín.

“¡Por Dios, no quiero estar solo viendo esto!”. Eran esas u otras palabras aproximada. “¡Vengan!”

Bueno, vamos. La visita al camarín no estaba programada, pero qué mejor guarnición para la nota. “¿Cómo estáis?”, y en un sengundo todos mirando la tele. Lo que había en la pantalla era un partido en vivo del Barcelona, que desplegaba uno de sus mejores bacanales de su mejor época, la cumbre del fútbol mundial. Compartimos algunos minutos entre exhalaciones de admiración. Solo la hora de la canciones puso fin al encantamiento futbolero. 

La otra instancia de la nota fue en Madrid, en la casa del artista, a metros de la estación Tirso de Molina, la famosa esquina de Relatores 22.  La  nota era para el número de Navidad y habíamos llevado un gorrito de cotillón para intentar alguna producción afin. A Sabina le pareció demasiado, pero por suerte apareció uno de sus gatos, gordo y colorado, y aceptó ser el Papa Noel para la foto. Terminado el trabajo, uno de los colegas de Gente, que también habian hecho su entrevista,  le dio una camiseta de Boca que alguien de Buenos Aires le habia mandado de regalo. Y al toque aproveché mi ocasión y saqué esa camiseta de Los Andes, la “gold” conmemorativa del ascenso 2008, para pedirle la foto.

Por supuesto hubo que explicar un poco y el artista buscó comprender o dimensionar qué tipo de club era el nuestro por medio de un pregunta.

“¿Es como el Alcorcón?”

El Alcorcón es un club de los suburbios madrileños que acababa de dar uno de los batacazos más grande de la historia del fútbol español, al golear 4 a 0 al Real Madrid en un partido de la Copa del Rey.

Era el “chico” que estaba a flor de piel de los futboleros y obviamente su jugadores se habían transformado en los héroes del antimadridismo, tan presente.

“Bueno, sí, como el Alcorcón, ahí está”.

Y todos contentos.

Bueno, ey Sabina, póngase bien, y gracias por aquello.

 

Viernes 14 de Febrero de 2020 | Info Diaria

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