Color local

Apoyo incondicional de la familia Mil Rayitas que colmó las tribunas y colocó en alto aquel cántico: "lo voy alentar, en las buenas y en las malas, mucho más”. El moño de la fiesta lo puso el Polaco Linas, para ampliar la paternidad ante el Cele.

Por Pablo García

TODO ROJO Y BLANCO: Banderas, bengalas, camisetas y papelitos fueron el ambiente y escenario que se desplegó en el estadio Eduardo Gallardón para recibir a su equipo. La familia Mil Rayitas hizo honor de estar presente en masa a pesar de las circunstancias y el presente que vive el conjunto de Lomas. Además del continuo aliento, los simpatizantes de Los Andes desconaron sus gargantas en el único gol, con un grito que desató la euforia. Claro que en el complemento hubo momentos de zozobra en que más de uno se agarró la cabeza y no paraba de ver cuántos minutos faltaban para la finalización. Pero para ser de Los Andes también cada uno tiene claro que como paso obligado, generalmente se debe sufrir. El pitazo final de Araza abrió nuevamente una ola de festejos, abrazos y sonrisas. Una alegría que vale doble: Los Andes sigue más vivo que nunca para pelear por mantener la categoría y además amplió su paternidad a ocho ante Temperley, a quien no le ganaba en Lomas desde 2007 (un total de seis partidos).

GRITO DE CORAZÓN: Tras que recuperara Peppino el rechazo de Castro de un pelotazo que se colaba en el ángulo, el olfato de Matías Linas lo hizo aguardar agazapado en el segundo palo hasta que le llegar la redonda. Bajo la atenta mirada del último goleador del clásico, Alejandro Noriega, explotó de euforia con un gol inolvidable en el clásico, para que aquel alarido borre o tape por un momento aquellas angustias desde sus lesiones hasta las más duras como la pérdida de un amigo. “Entre tantas malas esto es hermoso, más que todo para mi familia que me ha aguantado. Por eso la emoción”, sentenció el Polaco, que hace poco tiempo perdió a su “hermano de la vida”, Cesar Borda, con quien hizo inferiores en Lanús. También agradeció a los médicos por su recuperación. “Un ratito a disfrutar y luego a sufrir de vuelta con los equipos que también luchan con nosotros la permanencia”, dijo el delantero, quien no convertía desde septiembre de 2017 (ante Sarmiento Junín). Luego de la lesión de Silva en los entrenamientos, Juan Carlos Kopriva confirmó su titularidad: “Hablé con el Pola y le dije que iba a jugar él ya que era una chance que estaba esperando”. Y vaya que lo aprovechó con un desahogo inigualable para él y todos los hinchas de Los Andes…

MANTENER LA RACHA POSITIVA: Además de seguir con la paternidad contra Temperley pero cortando una racha sin ganar de local, Los Andes hace 4 años que no alcanzaba una seguidilla de tres victorias. Fue inclusive en marzo pero de 2015. En aquella oportunidad, el conjunto de Fabián Nardoza le había ganado a Independiente Rivadavia, Juventud Unida (Gualeguaychú) y Patronato. También igualó este año la misma cantidad de triunfos oficiales conseguidos durante 2018 y por primera vez en el actual torneo cerró su tercer partido consecutivo con la valla invicta.

GUARDA EL PICHÓN: Previo al comienzo, el asistente Damián Espinoza intentó sacar a la escurridiza ave, que pudo escabullirse y evitar sus manos. Ante el “ole de la tribuna” y no pasar vergüenza, el línea no insistió y comenzó el juego con el pájaro en cancha, creyendo que en algún momento se asustaría entre tanto futbolista corriendo a su alrededor. Pero ya habían pasado 20 minutos y seguía en cancha. Entonces el juez principal pidió ayuda y nuestro amigo Leo Simonetta sacó a relucir sus dotes aprendidos en Running Team Mil Rayitas, para correr y atrapar al pichón que interrumpía el juego. Esta vez no se escapó…

 

Domingo 31 de Marzo de 2019 | Fútbol Profesional

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