Impronta de Campeón

Pino Galarza, entrenador de la Quinta, le dio su estilo al equipo y disfruta este primer título como técnico de su querido Los Andes. "Fuimos justos ganadores", declaró luego de la finalísima ante Aldosivi.

Tipos como él merecen algo así. Por ese abrazo contenido en lágrimas junto al Nene Díaz y los suyos. Porque nunca dejó de creer en el equipo. Porque cuando hablaba de la "Pinoleta" sus palabras eran "¿cuándo vienen a ver a los chicos?". Y esos chicos hoy son campeones. Justos campeones, ¿o no, Pino?

¿Por qué Los Andes salió campeón?

Porque arrancamos en enero con una humildad bárbara y siempre mantuvimos la calma. Esta categoría venía de dos años muy complicados y uno tenía la esperanza que podía encontrarle la vuelta. Había grandes jugadores individualmente, pero como equipo no encajaban. Sin embargo, de a poco fuimos creciendo y a pesar de haber perdido el primer partido con Juventud Unida (Gualeguaychú), nos soltamos y gracias al trabajo de todo el grupo y del profe (por Matías Gabriel) que logró cambiarles la cabeza en cuanto al sacrificio y al entrenamiento, acá vemos el resultado.

En la intimidad siempre repetís que tenes un equipo muy práctico y que sabe administrar los recursos. ¿Pasó algo de eso en ésta final con Aldosivi?

Es verdad. No tenemos mucho volumen de juego, pero al recuperar rápido la pelota, contamos con dos chiquititos (Insaurralde y Vilchez) que hacen la diferencia y sabemos cómo explotarlo. Igualmente, al habernos expulsado un jugador a los 4 minutos, nos obligó a jugar de otra manera porque Mendez es uno de los pilares en el mediocampo. Pero más allá de haber sufrido un poquito en el final creo fuimos justos ganadores y se logró el objetivo.

Siempre hablamos que lo importante es la formación del jugador y la satisfacción más linda llega cuando debuta un chico en Primera. ¿Pero qué significa ser campeón en Inferiores?

Es una felicidad muy grande. Yo tuve la suerte de ser campeón en otro club (Brown de Adrogué), ganarle la final a los vecinos de Celeste, pero esto es distinto porque es con el club que amo. Yo hice las Inferiores en Los Andes, mis hijos jugaron acá, son años y tiene otro sabor. Además hoy vino gente de la Primera, estuvo el manager (por Claudio Balsano) y se fue con una linda imagen de un par de chicos que todavía no están en Reserva. 

Cuando se logró la clasificación a la fase campeonato, el Nene Díaz decía que Los Andes había logrado achicar la brecha con los demás clubes, ¿volvió a repetirse la tendencia?

Y futbolísticamente hablando estamos mejor. A veces no es solamente el trabajo, también tiene que ver con la camada de jugadores que tenés. Y pese a eso, creo que además de la impronta que uno le puede poner, trabajar en Villa Albertina es a pulmón. Solamente lo hace gente que quiere al club o que fue jugador y quiere dar una mano desde adentro. Pero esto no deja de ser un título en Inferiores. Lo ideal sería que en un año, algunos de estos chicos que hoy son campeones, tengan la posibilidad de jugar en Primera o agarren continuidad en la Tercera.

¿Qué representó ese abrazo del final con el Nene y tu profe?

Solamente nosotros que estamos trabajando en Villa Albertina sabemos los sacrificios que hacemos en el día a día. Desde tener que concentrar en un cuartel militar, armar todo el desayuno o hacerle unos pollos a la parrilla a los chicos para no generar gastos. Y eso no tiene nada que ver si estás capacitado o no para ser entrenador. Es por el amor que uno le pone a la vocación y al club. 

 

Lunes 30 de Julio de 2018 | Fútbol Amateur

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