Siempre se vuelve al primer amor

Como en aquel receso de 2014 que terminó en ascenso a la BN, Claudio Balsano fue elegido por la Comisión Directiva para cumplir el rol de manager. "Estamos trabajando en silencio y dando pasos cortos, pero seguros", expresó sobre el armado del plantel.

Otra vez en casa. Otra vez respira aire de Lomas. En mayo de 2016 se despidió con un hasta luego y hoy vuelve a iniciar su segundo ciclo como manager de Los Andes. Claudio Balsano nuevamente está al frente del plantel profesional Mil Rayitas y expresa sus sensaciones junto al Sitio Oficial. 

¿Qué significa volver a trabajar en Los Andes?

Principalmente el agradecimiento a la Comisión Directiva que volvió a confiar en mí y darme la oportunidad de tener trabajo en el fútbol. Yo hace dos años que estaba en Mar del Plata, alejado del profesionalismo y básicamente es una alegría y una doble satisfacción que sea en el club que tanto quiero. 

Debes tener los mejores recuerdos de tu paso anterior como manager...

Sí, para mi fue una experiencia nueva porque yo nunca había cumplido esa función, pero más allá de si hubo aciertos o errores, tuvimos un final feliz y ojalá hoy arranquemos este camino con todo el optimismo para llegar al mismo deselance.

Haciendo un paralelismo entre los dos momentos, ¿cuáles son las similitudes y diferencias del 2014?

Yo creo son distintos. En aquel período, se inició un ciclo con gran parte del plantel que había armado De la Riva y luego continuó Fabián (por Nardozza). Me acuerdo que antes de empezar el torneo, todas las partes concordamos de que Los Andes debía seguir el recorrido de Felipe porque era un equipo que estaba bien estructurado y en ciertos momentos había tenido un buen funcionamiento. Quizás le faltaba algún toque de distinción para coronar lo que finalmente se logró. Y sobre este proceso, lo hablamos tanto con Gabriel (por Lobos) como los dirigentes, y la realidad es que no se hizo un buen campeonato y el entrenador había agarrado un plantel que no armó. Por eso, a la hora de confeccionar el grupo, pensamos en un armado mayoritariamente nuevo. 

Vos sos de Los Andes, el cuerpo técnico también, ¿da otro plus tener gente trabajando del riñón del club?

Lógicamente. Cuando yo recibí el llamado del club, al igual que cuando me tocó asumir la vez anterior, había cierta disyuntiva de darle continuidad a los procesos ya iniciados. Y a mi me cayó con total beneplacito que hayan decidido la continuidad de Gaby (por Lobos) y Lucho (por Pérez) porque son de Los Andes y quieren lo mejor para el club. En mi caso, yo vengo aportar lo mío desde el lugar de manager y ellos del suyo. Pero noy no hay nada más lindo para el hincha Mil Rayitas que tener gente con ese sentido de pertenencia e identidad propia. 

En Mar del Plata estuviste trabajando con el Fútbol Amateur, ¿eso te permitió mantener el fuego encendido?

La verdad que es difícil. Es difícil porque son momentos de la vida, que uno siempre tiene la esperanza de recibir un llamado que pueda cambiar todo. Yo venía de una continuidad importante de trabajar casi tres años seguidos en el profesionalismo. Ascenso como manager en Los Andes, buen torneo siendo ayudante de Felipe en Douglas, después otra campaña aceptable acá... Entonces, de repente me encontré en mi ciudad sin trabajo y sabiendo que si me alejaba de Buenos Aires íba a ser complicado estar en el ambiente. Y bueno, pasado un tiempo, es como que uno empieza a perder la esperanza, baja un poco los brazos, y ese es el momento donde tenes que dar el paso siguiente, que es volver a vincularte al fútbol de alguna manera. Fue ahí donde me apareció la propuesta de River Plate de Mar del Plata, que le voy a estar siempre agradecido. Y la verdad que nunca lo tomé como un retroceso en mi carrera. Dirigir otra vez a los chicos me encendió esa llamita y me mantuvo con la cabeza en movimiento y atento a que podía aparecer otra oportunidad. 

¿Te sorprendió ese primer contacto de la dirigencia?

Sinceramente no me parecía sencillo que pueda darse. Más que nada porque conozco el club y se cómo es la idiosincrasia, pero el hecho de que hoy esté acá significa que algo tenía que cambiar o las cosas no venían tan bien. Por ese lado tenía cierta esperanza porque dejé un lindo recuerdo y saben que soy una persona identificada con Los Andes.

El otro día estuviste en Villa Albertina siguiendo de cerca la Reserva, ¿algo que te haya llamado la atención?

Hay un recambio generacional, que yo por una cuestión de tiempo no pude llegar a evaluar. Pero me llevé una sorpresa muy grata con chicos jóvenes categorías 2001 y 2002, que tienen un futuro enorme. Y ahí debe estar el club para seguir apostando y esperar el momento justo para que se hagan realidad.

¿Cuáles son tus primeras impresiones del mercado de pases?

Con la experiencia de haber trabajado acá y sumado al conocimiento que tengo de la categoría porque mis últimos años en el fútbol fueron en la B Nacional, sabemos que hay que armar algo competitivo y a conciencia. Nosotros estamos trabajando en silencio y dando pasos cortos, pero seguros. Considero que el armado del plantel es sumamente importante y ojalá sino somos nosotros los que podamos darle un final feliz sea un proceso de seguimiento y crecimiento para otro momento. 

 

Jueves 24 de Mayo de 2018 | Fútbol Profesional

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