Color local

La alegría del triunfo en Lomas consolidó un avance en comparación al torneo anterior, al cosechar un 54,5% de efectividad en el Gallardón. La tristeza de estar sin simpatizantes de Mil Rayitas, quienes no pudieron despedirse de sus colores.

Por Pablo García

SIGUEN COSECHANDO GRITOS: ¡Qué manera de meterla! Junior Mendieta se destapó y casi quedó afónico por festejar goles propios: un coeficiente de 1 gol, al tomar en cuenta sus últimos seis partidos. Para subrayar, además de su potencia goleadora, el mediapunta no lo amedrenta su altura y, a fuerza de su potencia en salto, convirtió dos golazos de cabeza, ante Instituto y Crucero. Por otro lado, Matías Linas volvió a convertir para igualar al chiquitito ex Morón y se transformó en un experto que te sacude la modorra en el epílogo de los partidos: en el actual torneo 5 de sus seis goles los hizo en los minutos finales: Estudiantes -SL-, Ferro, Gimnasia Jujuy, Argentinos y ahora Crucero del Norte.

CAMBIO DE ÚLTIMO MOMENTO: Tras que el profe del plantel intervenga con un par de pruebas, Marcos Brítez Ojeda finalmente quedó fuera de los 18 futbolistas por una contractura en el gemelo de la pierna derecha. El juvenil Enzo Benítez lo reemplazó y estuvo desde temprano con su bolsito en mano, esperando a sus compañeros, quienes finalmente no llegaron en micro -se averió en el camino- sino de a poco en remises.

ÁLVAREZ VOLVIÓ A DIRIGIR UN TRIUNFO MIL RAYITAS: Antes y después de haber intercedido físicamente en un remate del Chapu Bordacahar cuando el arco del visitante estaba desguarnecido (el arquero estaba  lejos del arco), el árbitro Luis Álvarez fue el apuntado por allegados del Mil Rayitas, quienes le gritaron al finalizar el partido: “Es noticia: Los Andes ganó con el arbitraje de Álvarez”. El juez buscó a la persona y le levantó el pulgar. La razón consistía que en sus previos 11 encuentros que dirigió al conjunto de Lomas solo había ganado en una sola oportunidad.

¿LA PELOTA MASTICA CHICLE? En el segundo período, la férrea disputa dejó como saldo una pelota con parte de la cámara expulsada de ella, como si estuviera haciendo un globo con un chicle. Previo al pique que determinó el juez, entre impotencia y bronca, el 9 del Colectivero, Leandro Fernández, la tiró con fuerza fuera de la cancha y finalizó reventada en el alambrado olímpico.

 

Domingo 23 de Julio de 2017 | Fútbol Profesional

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