El día de la hazaña que le dio nombre al club

El 24 de junio de 1916, con un globo, Zuloaga y Bradley lograron el primer cruce por aire de la Cordillera de Los Andes. Una proeza de impacto popular que inspiró a nuestros fundadores a elegir el nombre que pronunciamos con todo el amor de barrio.

Por Leo Torresi

Los de Los Andes podemos hacer todo. Si hiciera falta un símbolo, le debemos algo tan importante como el nombre a la valentía de dos tipos audaces que concretaron una hazaña pese al pronóstico lapidario: les habían advertido que no la intentaran porque se iban a matar. Y no era cualquier persona la de la advertencia.

Aunque el club existe formalmente desde el primero de enero de 1917, ya en 1916 Eduardo Gallardón y los demás muchachos del grupo fundador se juntaban para jugar al fútbol en la cancha que estaba donde ahora Gorriti choca con la vías.

Como cualquier equipo, tenía que elegir un nombre. Y un acontecimiento exatrordinario empujó la decisión. El 24 de junio de 1916, los aeronautas Angel María Zuloaga (mendocino) Eduardo Bradley (de La Plata) lograron el primer cruce aéreo de la Cordillera, en el globo Eduardo Newbery. Una proeza de impacto popular. y en un escenario tan imponente que justificaba un homenaje: así fuimos -somos- Los Andes.

En realidad, Eduardo Gallardón, después de descartar algunos nombres en inglés, le quería poner “Cordillera de Los Andes”. Pero Eduardo Loizú, su tío, propuso el nombre más corto, que finalmente quedó.

La hazaña de Zuloga y Bradley fue de verdad grandiosa porque el riesgo era grande. Las aventuras áereas ya se habían llevado la vida de los hermanos Jorge y Eduardo Newbery y aunque el capitán Zuloaga y el piloto Bradley eran expertos en estos vuelos, frente al reto de la Cordillera no había seguridad de nada.

Unos meses antes del cruce, en marzo, habían llegado Chile para participar en la Primera Conferencia Aeronáutica Panamericana. Ahí se encontraron con Santos Dumont, brasileño, un referente de la actividad, que había construido 15 dirigibles que volaban en Francia. Y quien le disputa a los hermanos Wright la proeza de haber sido la primera persona en volar un avión.

Los argentinos le contaron sobre la idea y surgió un disenso sobre la orientación del vuelo de acuerdo a los vientos. Para Dumont se podía intentar, pero desde Argentina hacia Chile. El dúo de la idea no logró convencerlo de lo opuesto: había que hacerlo el revés. Dumont ni tuvo ánimo de desearles suerte: les advirtió que era peligrosísimo. O más directamente, que se iban a matar.

Decididos, los aeronautas argentinos llevaron a Chile dos globos. Uno más chico para pruebas y otro más grande, para el cruce.

Y lo lograron.

El 24 de junio de 1916 cruzaron la Cordillera en 3 horas y 9 minutos. Partieron de Putaendo y descendieron con tranquilidad en el cerro Las Cepas, en Uspallata. Bueno, no tanto: tocaron tierra en una ladaera escarpada y los tuvieron que ir a buscar con mulas.

La velocidad promedio fue de 105 kilómetros por hora. En la travesía llegaron a ascender a 8.100 metros. Una locura. Ahí arriba soportaron 33 grados bajo cero. Tuvieron algunas dudas con el lastre y llegaron a pensar en descartar la barquilla y terminar el viaje sentados en el aro de la estructura. Para comunicarse solo tenían un par de palomas mensajeras.

Fueron héroes de inmediato. Aunque Hipólito Yrigoyen ya había sido electo, todavía regía el mandato del presidente Victorino de la Plaza. El gobierno les mandó un tren especial que los fue a buscar a Mendoza. En Buenos Aires los recibieron con una caravana y todo tipo de honores.  

 

FOTO: Este viernes se cumplen 100 años de aquella proeza que le dio lugar a nuestro nombre.

 

Jueves 23 de Junio de 2016 | Centenario

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